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Staff / El Mañana
Los tradicionales comerciantes de la feria se aferran a los pasillos y regalan tres días más de locura con ofertas que quitan el hipo a más de uno.
El jolgorio y la gritadera no paran en tierras potosinas, pues cuando todos pensaban que la pachanga había terminado, los icónicos marchantes de la feria decidieron estirar la liga. Con una actitud de “nos quedamos porque nos quedamos”, los famosos comerciantes anunciaron que abrirán tres días más su zona de ventas para sacar toda la mercancía rezagada a puro precio de regalo.
La noticia cayó como bocanada de aire fresco para la raza que se quedó con las ganas de seguir cazando ofertas tras el cierre oficial de la máxima fiesta estatal. Desde ollas exprés hasta las codiciadas cobijas con personajes de moda, los pasillos del recinto volverán a vibrar con el clásico perifoneo que tanto caracteriza a estos reyes del comercio popular.
El motivo de este inesperado alargue responde a la gran demanda que dejó la temporada, convirtiendo los aparadores en un auténtico hormiguero humano de compradores hambrientos de rebajas. La instrucción de estirar la temporada comercial busca consentir bolsillos y asegurar que nadie se quede sin su dotación de utensilios para la casa antes de bajar definitivamente la cortina.
Para lograr esta hazaña, los organizadores se pusieron de acuerdo con las autoridades estatales para habilitar el espacio comercial durante este lunes, martes y miércoles con horarios corridos. De esta manera, los marchantes prometen tirar la casa por la ventana con paquetes de remate que rozan el costo de fábrica, desatando la locura entre los cazadores de gangas.
Los gritos de “¡llévelale, llévelale, marchantita!” volverán a escucharse con más fuerza que nunca, atrayendo a curiosos y expertos en el noble arte del regateo que no perdonan una buena oferta. Los pasillos se convertirán de nuevo en una romería de carritos repletos de trastes, juguetes y novedades que buscan dueño antes de que el evento se despida por completo.
La estrategia comercial demuestra que el espíritu gasolinero de los bolsillos mexicanos siempre encuentra un hueco para aprovechar los saldos de fin de temporada en la feria.
Con esta prórroga de última hora, la gran fiesta de los potosinos demuestra que los negocios no terminan hasta que el último cliente se lleva su cobija bajo el brazo. La invitación queda abierta para que toda la familia se lance por las últimas oportunidades que regalará este histórico remate de medianoche.














