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Staff / El Mañana
El famoso cineasta tapó bocas en pleno festival al ponerse del lado del pueblo que anda reclamando agua en Jalisco.
En la alfombra roja del Festival de Cine de Morelia el famoso director Guillermo del Toro decidió romper el libreto para ponerse del lado de los estudiantes manifestantes. El cineasta no dudó en meter las manos al fuego por sus paisanos que andan sufriendo por la escasez del vital líquido en el estado de Jalisco, encarando la situación con su habitual estilo directo.
Todo ocurrió cuando un grupo de estudiantes llegó con mantas y consignas para visibilizar su desesperación en medio del evento plagado de reflectores. Lejos de hacer como que la Virgen le hablaba, el afamado tapatío detuvo su marcha para atender a la prensa y dejar en claro que los espacios públicos y la cultura deben servir para darle voz a quienes sufren en la vida cotidiana.
La frase retumbó con fuerza entre los asistentes y se convirtió en la comidilla principal de la velada cinematográfica. Las malas lenguas aseguran que a varios organizadores se les bajó la presión al ver cómo la atención se desviaba hacia el reclamo popular, pero la firmeza del cineasta impidió que alguien intentara callarlo o cambiarle la plática durante su intervención.
En las plataformas digitales la perrada aplaudió a rabiar la postura del artista, destacando que nunca ha perdido la humildad ni la empatía hacia la gente de barrio a pesar de sus premios internacionales. La ciberaudiencia llenó las redes con mensajes de agradecimiento por usar su enorme plataforma mediática en favor de una causa que afecta a miles de familias jaliscienses.
La lección del director quedó flotando sobre el ambiente festivo de Morelia. Del Toro demostró una vez más que la verdadera grandeza de una figura pública reside en su capacidad para conmoverse con los problemas del pueblo y no en los vestidazos ni en los aplausos hipócritas de la alfombra roja.


















