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Staff / El Mañana
Productores curan directamente a sus animales mientras la humedad de la temporada eleva el riesgo de propagación.
Las rancherías del municipio de Huehuetlán mantienen un monitoreo permanente en los potreros para frenar el avance del gusano barrenador. Los criadores de la zona continúan detectando casos activos entre el hato, lo que exige revisiones minuciosas en los ejemplares para evitar que la plaga lesione la economía local.
Los últimos reportes provienen de localidades situadas en los límites con Xilitla, además de comunidades como La Pimienta. En estos puntos se ha observado una presencia constante del insecto, obligando a los vaqueros a aplicar curaciones de manera inmediata al identificar raspones o cortes sobre la piel de los bovinos.
A diferencia de los primeros brotes registrados en la región Huasteca, la mayoría de los dueños de ganado ya sabe actuar ante los síntomas. El conocimiento sobre las técnicas de sanidad animal ha permitido controlar las infecciones sin requerir asistencia técnica constante en cada uno de los establos.
Las condiciones del clima en las últimas semanas han jugado un papel determinante en el comportamiento de la plaga. Las lluvias recientes y el aumento de la humedad ambiental generan el entorno propicio para la proliferación de moscas en las zonas de pastizal.
El proceso de supervisión demanda tiempo y esfuerzo diario a las familias dedicadas a la crianza. Cada mañana, los encargados del manejo ganadero deben recorrer los potreros para examinar a las reses, dado que cualquier herida expuesta atrae a los insectos que depositan sus larvas en cuestión de minutos.
La aplicación de larvicidas comerciales y cicatrizantes en polvo se ha vuelto una rutina obligada en los ranchos de la zona. En poblados como Chununtzen y El Nacimiento, los ganaderos compran sus propios insumos para frenar el deterioro físico del ganado antes de que la infección avance a los tejidos profundos.
El sector pecuario confía en que los esquemas de liberación de mosca estéril aceleren la erradicación del parásito en el estado. Mientras los resultados de esas medidas se consolidan, las cuadrillas en el campo mantienen la vigilancia sobre cada cabeza para evitar pérdidas económicas en la venta de carne y leche.














