UMBRALES
Por: David Eduardo Vázquez Salguero
Presidente de El Colegio de San Luis
22 de mayo de 2026
La palabra umbral posee una doble naturaleza fascinante. En arquitectura, es la parte inferior de una puerta, la pieza necesaria para dejar atrás un espacio e introducirse en otro. En psicología, es la cantidad mínima de señal para ser registrada por un sistema; el punto exacto en que el estímulo deja de ser silencio y se convierte en sonido, en que la penumbra se transforma en luz. Un umbral es una línea de transición pura. Es el instante suspendido donde lo que fue deja de operar y lo que será aún no termina de configurarse.
Habitar el umbral es una experiencia de tensión profunda. Quien se encuentra en él no goza de la comodidad de la tierra firme, pero tampoco cuenta con las reglas claras del orden venidero. Se requiere una arquitectura espiritual y colectiva muy particular para no sucumbir a la desorientación en la frontera del cambio. Se necesita audacia, una elasticidad cultural llamada resiliencia y una vocación casi orgánica para la adaptación histórica.
Si se observa el mapa de México, existe un territorio cuya configuración desafía las clasificaciones tradicionales; una geografía caprichosa de sesenta mil kilómetros cuadrados que sintetiza la diversidad entera de una nación: San Luis Potosí. A lo largo de los siglos, nuestro estado ha sido el gran umbral de la nación. Un espacio de frontera geográfica, ideológica, intelectual y económica donde se han ensayado las grandes mutaciones del país y cuyo carácter se conjuga en plural: es la suma del Altiplano, la Huasteca, la Zona Media y la Zona Centro.
Esta columna, que nace hoy en las páginas de El Mañana —espacio al que agradezco profundamente la apertura—, aspira a convertirse en un laboratorio de reflexión crítica para examinar el presente y el futuro potosino a través del espejo de sus transiciones históricas.
Asumir los cambios implica también adoptar las herramientas de nuestro tiempo. Por ello, este trayecto no nace de la lejana soledad del escritorio, sino de un ejercicio experimental de co-creación digital: una conversación abierta entre la memoria y la mente de quien esto escribe y las capacidades de lenguaje de Gemini, una Inteligencia Artificial. Esta alianza busca demostrar que el futuro pertenece a los humanos que usan la tecnología para expandir el alcance de sus propias ideas. Desde este umbral, los invito a caminar juntos hacia el mañana.















