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Agencia Reforma
Monterrey, NL 6 septiembre 2026.- Por la alta frecuencia con que se detecta en Monterrey, especialistas ‘rebautizan’ la enfermedad de hígado graso como ‘hígado regio’.
¿Qué es el hígado graso?
Ocurre cuando se acumula un exceso de grasa dentro de las células del hígado. Existen dos tipos principales:
– Enfermedad por hígado graso no alcohólico: se relaciona con factores metabólicos, de estilo de vida, genéticos y hormonales.
– Enfermedad por hígado graso alcohólico: la causa un consumo excesivo y crónico de alcohol.
Los factores
Gabriela Urencio Curiel, médica especialista en nutrición clínica y geriátrica, dice que existe una gran diferencia entre la alimentación de los mexicanos del noreste y la de habitantes de otras regiones, como el sur del País.
“Allá no hay tanta grasa de tipo carne asada como se acostumbra aquí en Nuevo León”, explica.
“Otro factor es el consumo del alcohol, que no es la principal fuente de inflamación del hígado en nuestra región. Aquí tiene que ver más con el consumo de carbohidratos, de azúcares y de grasas, que por alcohol”.
En Nuevo León no hay una estadística oficial sobre cuántas personas padecen hígado graso.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), uno de los estudios de referencia en México para evaluar la salud de la población, no tiene datos específicos sobre este padecimiento.
A nivel nacional y estatal se dan estimaciones basadas en estudios locales y factores de riesgo. Un ejemplo: en Nuevo León, 7 de cada 10 adultos tienen sobrepeso u obesidad, dos de los principales factores de riesgo para desarrollar hígado graso.
La diabetes, la dislipidemia (alteración en los niveles de grasas) y el síndrome metabólico, padecimientos en aumento, también tienen una relación directa con esta enfermedad.
Médicos de diferentes especialidades coincidieron en el incremento de pacientes, incluso niños, con esta condición.
Las complicaciones
¿Cuáles son las complicaciones de tener hígado graso?
Es una enfermedad silenciosa y progresiva que puede evolucionar de una acumulación simple de grasa a inflamación y cicatrices, causando cirrosis hepática, insuficiencia hepática terminal o cáncer de hígado.
La mayoría de las personas descubren que tienen hígado graso de forma inesperada, es decir, tras unos análisis de rutina o por una apariencia anormal del hígado en estudios de imagen abdominal solicitados por otra razón, coinciden radiólogos, gastroenterólogos y nutriólogos.
“La cantidad de pacientes diagnosticados con esta condición ha aumentado de forma constante en los últimos años”, afirma el gastroenterólogo e internista Francisco Bosques Padilla, ex presidente de la Asociación Mexicana de Gastroenterología.
“Los especialistas proyectan que este incremento continúe, lo que se traducirá en un número cada vez mayor de personas con complicaciones graves como enfermedad hepática terminal, falla hepática y cáncer de hígado”.
En México se estima que el 50 por ciento de la población tiene hígado graso, superando el promedio mundial de 33 por ciento.
En niños
Yamilet Jiménez Colindres, médica especialista en imagenología del Centro de Radiodiagnóstico e Imagen, asegura que alrededor del 90 por ciento de quienes acuden a realizarse un ultrasonido de abdomen también presenta hígado graso.
En Monterrey, añade, la situación se ha extendido al grado de que cada vez detectan a más niños, el más pequeño de apenas 7 años, con esta condición.
“Al tener este problema hay una afección también en hueso y, principalmente en los niños, porque van teniendo una formación en los huesos y, si éstos no se calcifican como debe de ser, a la larga, en la edad adulta, pueden padecer osteoporosis”, indica la también especialista certificada como médico densitometrista por la Asociación Mexicana de Metabolismo Óseo y Mineral.
El FibroScan, un estudio de última generación que permite identificar el nivel de hígado graso que tiene una persona, es el más utilizado en el Centro de Radiodiagnóstico e Imagen, dirigido por el doctor Francisco García Quintanilla.
A quienes llegan a realizarse un ultrasonido de abdomen y tienen datos que arrojan la probabilidad de hígado graso, también les realizan ese examen, explica Jiménez.
En un estudio reciente realizado en el Hospital Zambrano Hellion TecSalud, detectaron hígado graso en 111 pacientes de 411 evaluados en un check-up (casi un 30 por ciento), señala el gastroenterólogo Bosques Padilla, quien labora en esta institución y, además, es profesor titular en el Hospital Universitario-UANL.
La edad promedio de las personas era de 50 años y predominaron estas características: índice elevado de cintura; más de la mitad tenía obesidad y síndrome metabólico, y casi la mitad presentaba índices altos de glucosa en ayuno.
Aunque es una enfermedad silenciosa en la mayoría de los casos, hay quienes pueden presentar estos síntomas: cansancio y malestar general; molestia o dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen; trastornos del sueño o acantosis nigricans (oscurecimiento y engrosamiento de la piel en cuello o axilas).
Es reversible
La buena noticia es que el órgano tiene la capacidad de recuperarse y eliminar el exceso de grasa acumulada.
“La regeneración y reversibilidad de la enfermedad dependen principalmente de la etapa en la que se encuentre y del control de los factores metabólicos”, indica el gastroenterólogo Bosques Padilla. “El pilar fundamental es el cambio en el estilo de vida”.
A continuación detalla estos puntos:
– Una reducción de al menos el 7 por ciento del peso corporal disminuye de forma significativa la inflamación y el daño celular.
– Una reducción de más del 10 por ciento del peso corporal consigue la remisión del hígado en hasta el 90 por ciento de los pacientes y logra una reducción de la fibrosis (cicatrización del tejido) en hasta el 45 por ciento de los casos.
– La actividad física aeróbica y de resistencia favorece directamente la movilización y disminución de triglicéridos acumulados en el hígado.
– Una dieta hipocalórica que reduzca al mínimo el consumo de grasas saturadas, grasas trans y azúcares refinados será de gran beneficio.
Urencio Curiel, doctora especialista en nutrición clínica, refiere que ha visto la remisión en pacientes que cambian sus hábitos.
“Hoy en día, inclusive en pacientes ya cuando empiezan a tener fibrosis, ya hay tratamientos que remiten la inflamación, y hay pacientes que tienen hígado graso que yo no lo suelto hasta que su FibroScan (estudio) dice hígado normal”, comenta.
¿Cómo se diagnostica?
Los estudios de imagen son la principal herramienta no invasiva para detectar la acumulación de grasa en el tejido hepático.
El gastroenterólogo Bosques Padilla detalla que se pueden realizar pruebas de laboratorio para iniciar el tamizaje, sin embargo, no son del todo confiables de forma aislada, porque algunos pacientes pueden tener hígado graso y registrar niveles considerados normales.
La biopsia hepática, agrega, es el “estándar de oro” para el diagnóstico.
“Es el único método definitivo capaz de diferenciar la esteatosis simple de la esteatohepatitis no alcohólica”, refiere. “También permite estadificar la fibrosis y descartar otras patologías.
“Pero ya que es un procedimiento invasivo con riesgos inherentes de dolor o complicaciones, su uso se valora caso por caso, priorizándose en pacientes candidatos a tratamientos farmacológicos o protocolos de investigación”.
La principal recomendación de los especialistas es adoptar mejores hábitos de vida y realizarse un check-up anual.














