Staff / El Mañana
- Don Alberto pasó horas tirado a la orilla de la carretera mientras la autoridad brillaba por su ausencia.
¡No tienen perdón de Dios! En Rioverde, la seguridad nomás no llega cuando se le llama.
Un pobre hombre que vive en la calle, identificado como Alberto “N”, terminó todo golpeado y aventado a un lado de la carretera hacia San Ciro, allá por San José del Tapanco.
Lo más gacho no fue solo la madriza que le arrimaron, sino que el pobre señor se quedó horas y horas bajo el sol que quemaba fuerte, porque aunque la gente pidió ayuda a las patrullas, ¡simplemente nunca llegaron!
Fueron los propios ciudadanos que pasaban por ahí quienes, al ver que el hombre nomás no se movía y se estaba asando en el pavimento, se bajaron a echarle la mano.
Los vecinos están bien enchilados porque dicen que la seguridad nunca aparece cuando se les necesita, dejando a la gente a su suerte y a merced de los delincuentes en plena carretera federal.

















