Staff / El Mañana
- El reporte de un sujeto presuntamente armado en la calle Gabriel Martínez hizo que a más de uno se le bajara la presión; resultó ser una réplica y el implicado fue hospitalizado.
El corazón casi se les sale del pecho a decenas de comerciantes, peatones y automovilistas que circulaban por el corazón de Rioverde.
Una ola de pánico puro se desató en cuestión de segundos cuando la gente vio a un hombre avanzar a paso lento, pero firme, sosteniendo entre sus manos lo que a simple vista parecía un temible fusil de asalto.
El miedo se apoderó de los testigos, quienes corrieron a resguardarse en los locales y detuvieron sus coches en seco, temiendo lo peor al ver la forma tan errática en que el individuo maniobraba el artefacto.
La psicosis colectiva no tardó en brincar a las plataformas digitales, donde fotos y videos del sospechoso caminando por la calle Gabriel Martínez, casi esquina con Juan de la Barrera, encendieron las alertas al máximo.
Entre el caos y los nervios de punta, los vecinos saturaron las líneas del 9-1-1 exigiendo la presencia inmediata de las patrullas antes de que ocurriera una tragedia en esa concurrida zona de Rioverde.
Las fuerzas del orden no tardaron en armar un operativo relámpago, rodeando la manzana para acorralar al sujeto bajo un ambiente de extrema tensión.
Afortunadamente, cuando los policías le cayeron encima y lograron desarmarlo, el alma les volvió al cuerpo a todos los presentes: el mentado fusil era en realidad una réplica de utilería que no le hacía daño ni a una mosca.
Una vez controlado el peligro, las autoridades confirmaron que el hombre padece de sus facultades mentales y atravesaba por una fuerte crisis de desorientación.
Precisamente por su condición vulnerable de salud mental, los oficiales optaron por no meterlo a las celdas y lo canalizaron de volada a un hospital psiquiátrico para que reciba la atención médica necesaria, dejando el susto en una amarga anécdota.


















