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Cesar Cedillo
Hay acontecimientos que trascienden la categoría de fiesta popular para convertirse en una declaración de identidad. Lo que está por ocurrir los días 19, 20 y 21 de junio en Xilitla pertenece precisamente a esa dimensión donde la cultura deja de ser un recuerdo para transformarse en una fuerza viva. Durante 48 horas ininterrumpidas, la Huasteca Potosina latirá al ritmo del violín, la jarana y la quinta huapanguera, en un intento histórico por inscribir su nombre en el Récord Guinness mediante la danza colectiva más prolongada que haya registrado este género musical.
Xilitla, pueblo mágico enclavado entre montañas cubiertas de neblina, cafetales y exuberante vegetación, celebrará simultáneamente dos fechas de profundo significado: los 18 años del tradicional Domingo de Huapango y los 200 años de su constitución como municipio. La ocasión amerita una celebración a la altura de su historia. Por ello, 25 tríos provenientes de todas las huastecas de México serán los encargados de mantener encendida la llama musical desde la tarde del viernes hasta la tarde del domingo, en una auténtica maratón cultural que promete convertir a este rincón potosino en el gran escenario del país.
La tarima resonará como un gigantesco tambor de identidad. Miles de zapateados marcarán el compás de una comunidad que entiende al huapango como herencia, lenguaje y sentimiento. La meta es emocionante: reunir al menos a cinco mil bailarines durante las 48 horas de actividad para cumplir con los requisitos establecidos por los jueces internacionales que darán fe del intento de récord mundial.
La presencia de la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez, encargada de inaugurar oficialmente la tarima, confirma la dimensión nacional e internacional que ha alcanzado este encuentro. Se trata de una vitrina extraordinaria para mostrar la riqueza cultural de San Luis Potosí y el enorme poder de convocatoria que conserva una de las expresiones artísticas más representativas del México profundo.
Durante dos días completos, los ojos del mundo estarán puestos sobre la Huasteca Potosina. Las redes sociales, los medios de comunicación y los organismos culturales seguirán de cerca una celebración donde la tradición será protagonista absoluta. Xilitla volverá a demostrar que la cultura genera orgullo, cohesión social y desarrollo turístico, mientras el eco de los sones atravesará montañas, ríos y fronteras.
Porque cuando la música convoca, la Huasteca responde. Que suene el huapango.














