Un estudio especializado concluyó que el paso a desnivel de Enrique Galindo Ceballos afectaría territorialidad ritual, memoria colectiva y organización comunitaria.
Staff / El Mañana
El proyecto de paso a desnivel promovido por el alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos en el entorno del Santuario del Señor del Saucito no solo enfrenta cuestionamientos sociales y religiosos: también exhibe que existía una advertencia técnica previa que alertaba sobre sus riesgos culturales.
Desde julio de 2023, un peritaje antropológico documentó que cualquier intervención estructural en la zona impactaría directamente la organización social, la territorialidad ritual y la memoria colectiva que sostiene la identidad histórica del norte de la capital.

El documento, titulado “Peritaje Antropológico sobre la religiosidad popular, la organización social y la territorialidad en torno a las festividades en honor al Señor del Saucito”, fue elaborado mediante trabajo de campo, entrevistas, registro etnográfico y georreferenciación de rutas procesionales. Sus conclusiones son contundentes: el Saucito no es únicamente un punto urbano susceptible de rediseño vial, sino un territorio simbólico donde convergen peregrinaciones, entradas de cera, procesiones y la tradicional bajada y subida de la imagen.
Pese a esta evidencia técnica, el alcalde Enrique Galindo Ceballos presentó el proyecto bajo una narrativa centrada en movilidad vehicular, sin explicar públicamente cómo se atenderían las advertencias culturales ya documentadas. La existencia del peritaje cambia el debate de fondo: no se trata de desconocimiento, sino de decisiones tomadas pese a información especializada que advertía posibles impactos sociales.
En el Saucito no solo se cruzan avenidas; se cruzan siglos de fe, identidad y organización comunitaria. Y hoy la pregunta ya no es técnica, sino política: ¿por qué avanzar con concreto cuando el estudio ya advertía las consecuencias?

















