- Xilitla y Tamazunchale muestran que los programas federales de “participación comunitaria” y “autonomía indígena” se han convertido en instrumentos de favoritismo político y control de constructoras.
Staff/EL MAÑANA
Más de 200 comités comunitarios en la Huasteca se levantaron contra la imposición de obras y de constructoras ligadas a políticos y operadores federales.
En Xilitla, la constructora de Alfredo Morán, ex panista ahora convertido en referente de Morena, fue señalada como la principal beneficiaria de distintos programas, con el respaldo de Servidores de la Nación y de la Secretaría del Bienestar, mientras que en Tamazunchale los pueblos denunciaron retrasos, presiones técnicas y la imposición de ingenieros recomendados desde el aparato federal.

Los funcionarios del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas y del Gobierno federal quedaron en evidencia, mientras las comunidades exigieron claridad, transparencia y control sobre los recursos.
En Xilitla, el INPI no tuvo más remedio que reconocer que los únicos responsables de contratar son los comités, a pesar de que en un inicio se hizo el desentendido.
En Tamazunchale, los habitantes cuestionaron cómo los programas vacían las facultades de los ayuntamientos democráticamente electos, centralizan los recursos y los entregan a constructoras y especialistas afines a Morena, en un esquema que deja a la comunidad sin verdadero beneficio.
El mensaje fue que no permitirán más imposiciones, pues las autoridades comunitarias señalaron favoritismos, obras infladas y decisiones tomadas desde escritorios federales, dejando claro que las promesas de “empoderamiento indígena” y “justicia histórica” se
han convertido en un instrumento de manipulación política.
Las comunidades no están dispuestas a quedarse calladas y exigen transparencia, participación real y autonomía auténtica, pues advirtieron que la transformación prometida no puede imponerse.
Estos señalamientos sepultan además las aspiraciones de Alfredo Morán, quien busca ser candidato a la alcaldía de Xilitla para 2027 y, aún sin llegar al poder, ya se llena los bolsillos a costa del pueblo.















