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El Ayuntamiento de San Luis Potosí tuvo que dar marcha atrás en parte de su intervención sobre avenida Venustiano Carranza, los bolardos instalados frente a los históricos Arcos Ipiña comenzaron a ser retirados después de las observaciones realizadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La corrección exhibe una cuestionada planeación municipal, primero se colocaron elementos en uno de los corredores históricos más representativos de la capital y después fue necesario retirarlos para replantear el proyecto.
Christian Azuara, director de Servicios Municipales, reconoció que tras una reunión sostenida el viernes con el INAH se pidió modificar la propuesta original debido al valor histórico y monumental del sitio.
Ahora el Ayuntamiento prepara una denominada “opción B”, además de otras alternativas que deberán conciliarse con los criterios federales de conservación. Así, lo que comenzó como parte del proyecto de alumbrado táctico de Carranza terminó regresando al escritorio cuando las obras ya habían avanzado.
El episodio se suma a las fricciones que la intervención municipal en Carranza había generado previamente con el Instituto y deja una pregunta, ¿por qué instalar primero y gestionar correcciones después en una zona sujeta a protección patrimonial?
Tras el revés, Azuara adelantó que futuros proyectos de nomenclatura y recuperación de espacios del Centro Histórico buscarán primero la autorización del INAH antes de presentarse públicamente.
En Arcos Ipiña, esta vez el Instituto marcó los límites y el municipio tuvo que corregir sobre la marcha.















