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INFANCIAS ROBADAS: LAS CIFRAS DEL DESAMPARO

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Ciudad de México 21 octubre 2026.- Las cifras presentadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a través de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025 revelan una realidad estructural profunda y desalentadora: 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes entre 5 y 17 años continúan inmersos en dinámicas laborales y de labores domésticas no adecuadas. Esta cifra, que representa al 12.6 % de la población infantil del país, expone cómo la vulnerabilidad social sigue condicionando las etapas más tempranas del desarrollo humano.

El desglose de los datos permite dimensionar la complejidad del fenómeno. Muestra que la problemática no solo habita en las calles o en la informalidad del mercado laboral tradicional, donde 1.6 millones desempeñan ocupaciones no permitidas, sino también en la intimidad de los hogares. Un total de 1.7 millones se dedica exclusivamente a labores domésticas en condiciones inadecuadas, una forma invisibilizada de trabajo que limita el tiempo de juego, descanso y aprendizaje, y que, al sumarse a quienes combinan ambas modalidades (0.2 millones), deja al descubierto las múltiples aristas del desamparo infantil.

Desigualdades de género y vulnerabilidad histórica

Al examinar la distribución del problema, se evidencian brechas de género marcadas: mientras que en las niñas la tasa de participación registra un 2 %, en los niños esta cifra escala de forma alarmante hasta un 15 %. Esta marcada disparidad responde a patrones socioculturales y exigencias de ingresos económicos en sectores vulnerables donde la mano de obra masculina infantil suele incorporarse de manera prematura al mercado informal o agrícola.

Por otro lado, la incorporación de variables étnicas y de condición física en esta medición del INEGI visibiliza la concentración del problema en sectores históricamente marginados:

  • Población indígena: Alcanza la tasa más alta con un 24.9 %, es decir, uno de cada cuatro menores en estas comunidades realiza trabajo infantil.
  • Población afrodescendiente: Registra un 15.6 %, superando la media nacional.
  • Población con discapacidad: Muestra un 10.9 %, evidenciando las fallas en las redes de protección social para este sector.

Estas estadísticas confirman que el trabajo infantil en México no es un suceso aislado, sino el síntoma de carencias estructurales, marginación y falta de oportunidades equitativas en el territorio nacional.

 Aceptar el trabajo infantil como parte del paisaje cotidiano equivale a hipotecar el mañana para saldar las deudas de hoy; es arrancar las alas a quienes apenas aprenden a volar para forzarlos a sostener el peso de un edificio social debilitado.

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