Staff/ El Mañana
El Río Valles, considerado eje hídrico de la Huasteca Potosina, atraviesa una de las etapas más críticas de su historia reciente, por el cambio climático y la falta de acciones efectivas para su rescate. Lo que antes fue un caudal vigoroso hoy muestra niveles mínimos, dejando al descubierto basura, descargas residuales y un deterioro progresivo de su ecosistema.
Especialistas y activistas advierten que la problemática responde tanto a factores climáticos como a una insuficiente atención institucional. La escasa infraestructura para el tratamiento de aguas residuales permite que desechos urbanos y de actividades productivas lleguen directamente al cauce, agravando la contaminación.
El impacto ambiental ya es evidente. Se han registrado episodios de mortandad de peces por la disminución de oxígeno en el agua, además del deterioro de especies vegetales como sabinos y sauces. La fauna también resiente los efectos, con desplazamientos de especies que dependen del río para su supervivencia.
La situación compromete no solo la biodiversidad, sino también el abasto de agua para consumo humano y actividades agrícolas. Ante este panorama, especialistas insisten en la urgencia de implementar un plan integral que contemple saneamiento, reforestación y medidas firmes contra la contaminación, para evitar un daño irreversible en la región.

















