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Staff / El Mañana
- Presentan una iniciativa para que los policías tengan el poder de dar protección en caliente y trasladar a las víctimas a refugios seguros.
Cuando las cosas se ponen color de hormiga en la casa por culpa de los golpes o los insultos, el primer auxilio siempre se pide al 911.
El problema es que las leyes del estado tienen un vacío medio raro y no reconocen bien a las patrullas dentro de la atención inmediata para estos casos.
Por eso, se presentó una propuesta bien armada para cambiar la Ley de Prevención y Atención de la Violencia Familiar y darle todas las facultades a los elementos de seguridad para defender a las víctimas.
La idea es que los policías no se queden de brazos cruzados y tengan el poder de aplicar medidas de protección urgentes desde el primer minuto.
Si una mujer, un niño, un abuelito o una persona con discapacidad corre peligro en su propio hogar por agresiones físicas o sicológicas, los oficiales podrán sacarlos de ahí en caliente y llevarlos a hospitales o refugios seguros sin tantas trabas legales.
Además, la iniciativa busca ponerle las peras a cuarto a la Fiscalía General del Estado para que las denuncias se atiendan rápido y no hagan dar vueltas en balde a los afectados.
Con este cambio se pretende que el apoyo deje de ser puro papeleo y se convierta en una estrategia real para frenar a los agresores y garantizar justicia a quienes sufren este infierno en sus hogares.
















