• Relega la infraestructura hidráulica
• Destinará casi 40 millones de pesos al reparto de agua en camiones cisterna, mientras reduce al mínimo la inversión real en obras.
San Luis, SLP, 24 abril 2026.- El organismo operador Interapas, encabezado por el presidente de su Junta de Gobierno, Enrique Galindo Ceballos, profundiza un modelo ineficiente y cuestionable al privilegiar la contratación de camiones cisterna como principal mecanismo de abasto, en lugar de invertir en infraestructura hidráulica que resuelva de fondo la crisis del agua en la zona metropolitana.
Para el ejercicio fiscal 2026, Interapas proyecta destinar 39.6 millones de pesos al reparto de agua mediante pipas, una cifra que prácticamente compite con la inversión real en obra pública. Aunque el presupuesto total para infraestructura hidráulica asciende a 125.6 millones de pesos, 55.9 millones dependen de recursos federales del PRODDER 2025 que no han sido reintegrados por la CONAGUA, lo que reduciría la inversión efectiva a apenas 69.8 millones de pesos.
En los hechos, Interapas está apostando a un esquema donde casi uno de cada dos pesos destinados a “solucionar” el problema del agua se canaliza a la renta de pipas, consolidando un modelo caro, opaco y sin impacto estructural. En lugar de corregir fugas, rehabilitar redes o invertir en nuevas fuentes de abastecimiento, el organismo mantiene un sistema que perpetúa la crisis y normaliza la emergencia.
El uso intensivo de pipas no es una solución, es la evidencia más clara del colapso operativo del organismo. Más aún, la asignación de casi 40 millones de pesos a este rubro levanta serias dudas sobre a quién beneficia realmente este esquema, ya que en los hechos se ha convertido en un negocio recurrente que se sostiene a partir de la ineficiencia institucional.
No es la primera vez que este tipo de contrataciones genera cuestionamientos. En años anteriores, Interapas ya ha sido señalado por instancias fiscalizadoras por irregularidades y observaciones en el manejo de recursos destinados a servicios similares, sin que hasta ahora se haya corregido el rumbo.
Mientras tanto, la población continúa pagando recibos puntualmente por un servicio que no recibe de manera regular, y depende cada vez más de pipas para cubrir una necesidad básica. La apuesta por este modelo no solo resulta financieramente insostenible, sino socialmente injusta.
La gestión de Interapas evidencia una falta de visión y compromiso con soluciones de fondo. Apostar por pipas en lugar de infraestructura no solo perpetúa el problema, sino que confirma que el organismo ha dejado de ser un operador eficiente para convertirse en un administrador de la crisis del agua.

















