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Staff / El Mañana
- ¡Nadie se escapa! Desde las orillas hasta las zonas urbanas, los canes sin hogar se convierten en una pesadilla para los potosinos.
La situación con los animales desamparados ya rebasó los límites tolerables en todo el territorio potosino. Habitantes de prácticamente todos los municipios andan con el Jesús en la boca debido a la enorme cantidad de perros callejeros que se juntan en manadas para buscar comida, volviéndose territoriales y muy agresivos con cualquiera que les pase cerca.
La Coordinación Estatal de Protección Civil destapó la cloaca tras confirmar que las llamadas de auxilio por jaurías bravas no paran de caer a sus oficinas. El caso más reciente en Villa de Pozos encendió los focos rojos, obligando a armar mesas de trabajo entre las áreas de Ecología y Salubridad para ver cómo frenan esta alarmante invasión de cuatro patas.
El verdadero problema de fondo es la falta de conciencia de muchos ciudadanos que compran mascotas y luego las botan a la buena de Dios. Esto ha provocado que los animales se reproduzcan sin control en las calles, creando un foco de infección por las heces y un peligro real de ataques físicos a niños y ancianos.
Las dependencias de rescate recordaron que ellos solo sirven como el puente para recibir las denuncias de la gente y mandárselas a los municipios, quienes son los que tienen la obligación de meter en cintura el control animal. Mientras tanto, el peligro sigue suelto y acechando en cada esquina de la entidad.
















