Gana Jay-Z batalla

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Staff / El Mañana

La misteriosa mujer que lo manchó de abusos en tribunales federales admitió por escrito que jamás lo vio en su vida.

Los pasillos de la alta sociedad y los foros de chismes internacionales amanecieron con el Jesús en la boca al destaparse el tremendo papelón judicial protagonizado por el magnate del hip-hop. Don Shawn Carter, mejor conocido en el mundo de la música como el poderoso Jay-Z, logró sacudirse una pesada losa de encima luego de que la supuesta víctima de un escándalo de agresión se tragara sus propias palabras. En una jugada maestra que dejó a la prensa rosa con la boca abierta, la mujer conocida en el bajo mundo legal como Jane Doe firmó una declaración jurada donde confiesa que jamás tuvo el gusto de conocer al rapero.

La historia de terror mediático comenzó cuando la demandante salpicó al esposo de Beyoncé asegurando que formaba parte de una fiesta turbia junto a Sean “Diddy” Combs hace más de dos décadas. Aquellas infundadas acusaciones pusieron al borde del colapso la reputación del famoso músico, quien de inmediato saltó a la yugular de sus difamadores prometiendo defender su honor en los tribunales. Lejos de quedarse de brazos cruzados ante el ataque, el intérprete emprendió una feroz demanda por persecución maliciosa contra todos los involucrados en el circo mediático.

El giro de tuerca llegó cuando la mujer presentó un escrito de doce páginas en una corte de Manhattan reconociendo que sus señalamientos eran completamente falsos y pidiendo perdón por el daño ocasionado. Su actual abogado intentó salvar los muebles asegurando que su clienta sí sufrió un episodio traumático en su juventud, pero que cometió el monumental error de culpar al inocente rapero de la situación. Ante semejante confesión, los representantes legales de la estrella decidieron perdonarle la vida en el juicio por difamación, aunque dejaron la mira puesta sobre los abogados que armaron todo este sainete.

Por supuesto que la noticia corrió como reguero de pólvora en las redes sociales, desatando una auténtica guerra campal entre los fanáticos que defienden a capa y espada al músico y los curiosos hambrientos de drama. Las malas lenguas aseguran que los acuerdos tras bambalinas costaron verdaderas millonadas, aunque oficialmente se trató de una rendición incondicional por falta de pruebas y argumentos sólidos. La verdad por fin salió a flote para alegría de los seguidores del imperio musical.

Con este contundente triunfo en los tribunales norteamericanos, el gigante del rap demuestra que con su nombre y su familia no se juega bajo ninguna circunstancia. Los escándalos de la farándula global suman así un capítulo más donde la mentira queda al descubierto frente a las luces de la ley. ¡Una victoria redonda para el rey indiscutible de los escenarios neoyorquinos!

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