- Sus hijos se quedaron esperando mientras el oficial responsable busca salir libre por la puerta de atrás
Foto: Especial
SAN LUIS POTOSÍ.- Carolina Zúñiga no murió, a “Carito” la mató la imprudencia de quien juró protegerla. Entre el exceso de velocidad y la distracción de un celular, un policía de Rioverde le arrebató el aliento, se la quitó a su familia y el gozar el café de las mañanas con sus compañeros.
Hoy, mientras una familia está destrozada, el poder del gobierno de Rio verde, a cargo de Arnulfo Urbiola, busca limpiar las manos de un oficial que destruyó toda una vida y una historia en un segundo.
Carolina Zúñiga, o “Carito” para quienes la conocieron, salió de casa como siempre: trabajadora, entrona y con el corazón lleno de planes. Montó su fiel motocicleta pensando en la jornada, pero el destino, manejado por un oficial irresponsable, le cerró el camino a solo dos minutos de llegar a su chamba.

No fue un accidente, fue una negligencia criminal.
Testigos señalan que el policia venía “hecho la mocha” y pegado al celular. En un pestañeo, la patrulla embistió a Carito, apagando sus sueños, sus ganas de salir adelante y dejando un hueco que nada ni nadie, va a llenar.
Hace apenas una semana, Carito bailaba y abrazaba a los suyos por el Año Nuevo, deseando un 2026 lleno de vida. Hoy, ese calor humano se extinguió por culpa de un uniforme que se sintió dueño de la calle. Lo que más cala, lo que más quema la sangre, es que mientras la familia llora frente a un ataúd, el oficial responsable, cobijado por la sombra de la corrupción, podría quedar libre en unos días.
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