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Staff/ El Mañana
La Alameda “Juan Sarabia” volvió a exhibir el deterioro en el corazón de la capital potosina, donde el abandono ya no se disimula: se acumula. La tradicional pila de peces, hoy sin fauna y con agua estancada, ofrecía un tono verdoso más cercano al descuido que a cualquier política ambiental.
La escena cambió —solo un poco— cuando ciudadanos comenzaron a documentar el estado del lugar. Fue entonces cuando personal de Parques y Jardines apareció para limpiar la fuente, en una reacción que, más que rutina de mantenimiento, pareció control de daños.

El señalamiento alcanza al gobierno de Enrique Galindo Ceballos, al que se le cuestiona la falta de atención en uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad. Basura, comercio informal, franeleros y fauna nociva forman parte del paisaje cotidiano.
Ni la cercanía de oficinas municipales en la zona ha evitado el deterioro. La Alameda, que alguna vez fue punto de encuentro y orgullo urbano, hoy refleja desgaste y descuido institucional.
Mientras tanto, el contraste es evidente: recursos para eventos selectos no faltan, pero el mantenimiento básico parece quedar en segundo plano. Y así, entre aguas verdes y respuestas tardías, el mensaje se vuelve claro: en la capital, el abandono también tiene color… y ya se normalizó.
















