LA CIUDAD PAGA EL ESCENARIO

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Desde la banqueta

Ericka Segura.

San Luis parece una casa cuya fachada se pinta para la foto mientras adentro gotea el techo y las tuberías no dan agua. Desde la calle luce el decorado; quien vive ahí conoce la humedad.

La cuenta del escaparate suma 64.1 millones para el Festival San Luis en Primavera, 18.3 millones en un contrato mundialista cuestionado y unos 21 millones para el informe y su promoción. Total con esos datos: 103.4 millones, Galindo puede llamar “equilibrado” al gasto; las colonias lo miden en calles rotas, inundaciones, basura, falta de agua y alumbrado.

Para 2026 se estimaron 1,316.6 millones del Ramo 28 y 856.5 millones del Ramo 33: 2,173 millones en conjunto. Al cierre de junio, el Ayuntamiento reportó 2,308 millones de ingresos, ejercicio de 34% del presupuesto y resultado positivo superior a 559 millones. Eso no significa que esa suma siga intacta en una cuenta, hacen falta saldos, compromisos y pagos de obra. El Ramo 33, además, tiene destino etiquetado.

También se autorizó una línea de crédito de hasta 200 millones con el 28% de interesa. La subasta reportó 624 millones por ocho predios en agosto; Galindo afirmó que ya financian obras. Antes había mencionado 650 millones asegurados. La ciudadanía merece saber cuánto entró, cuánto se comprometió y qué se construye.

No hay prueba contable aquí de que esos recursos paguen promoción política. Pero la sospecha crece cuando el alcalde ocupa el escaparate y los servicios quedan fuera de cuadro. Una ciudad no se gobierna como escenografía, no basta iluminar el escenario si las calles siguen a oscuras. San Luis no necesita más telón; necesita que algo funcione cuando termina el aplauso.

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