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ESPECIAL/ EL MAÑANA
Todo parecía perdido, los insurgentes parecían sucumbir al poder militar de los realistas, hasta la llegada del “libertador español” Xavier Mina a la región huasteca del Potosí.
En la Huasteca del Potosí también se luchó por la Independencia de México. Tras el levantamiento de 1810, la insurgencia, antes y después del fusilamiento de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, encontró eco principalmente en el sur de la región, en pueblos serranos de difícil acceso, como Tancanhuitz, Tamazunchale, Huehuetlán y Xilitla.
La población indígena tuvo un papel relevante, con comunidades que tomaron posiciones distintas frente al conflicto.
Entre 1811 y 1813, la respuesta realista frenó la expansión del movimiento hacia el norte. Comerciantes, ganaderos, hacendados y otros habitantes de Valles, Aquismón y Tamazunchale participaron en la defensa y persecución de los rebeldes, comandados por figuras como Juan Antonio Sánchez, Francisco Peña, José Andrés de Jáuregui y Lobatón, entre otros criollos que buscaban la emancipación de España.
El conflicto adquirió así un carácter de gavillas: partidas pequeñas se desplazaban por veredas de la espesa vegetación de la región, reunían información, buscaban abastecimientos y aprovechaban el conocimiento del terreno para atacar o evadir a sus adversarios. Sin embargo, la resistencia realista, comandada entro otros por el capitán y fiel católico Pedro Alcántara Villafuerte, desplazó parte de la insurgencia hacia Huejutla, en la actual Huasteca hidalguense.
La guerra también golpeó la vida cotidiana. El control de alimentos como el café, de caminos y comunicaciones se volvió estratégico; comunidades y autoridades indígenas fueron buscadas para obtener información y recursos. Los enfrentamientos ocasionales en distintas localidades alteraron actividades agrícolas, ganaderas y rutas de intercambio.
Por eso, la Independencia en la Huasteca del Potosí no puede contarse únicamente desde los grandes nombres y batallas del centro del país. Aquí fue una guerra fragmentada, de avances y repliegues, en la que insurgentes, realistas y comunidades indígenas tomaron decisiones bajo presión.
Entre el sonido de los ríos, el sofocante calor y la espesura de la sierra, la causa independentista dejó una huella menos visible, pero profunda cuando, años después, en 1817, un soldado español cruzó la mar y llegó al Potosí a luchar contra el gobierno de su propio reino, abriéndose paso con su espadada entre la maleza y el ejército realista por el río Mante, por el Abra, por la Villa de los Valles, por el Valle del Maíz por Peotillos y la Hedionda, sometiendo poco a poco, junto a Pedro Moreno, a la Corona Española.
Desarrollo del movimiento
- Estallido regional: La insurgencia se organizó con mayor intensidad en el sur y zonas serranas de la región, abarcando puntos clave como Tancanhuitz, Tamazunchale, Xilitla, Tamasopo y Aquismón.
- Liderazgos locales: Personajes como el indio Juan Téllez utilizaron lugares como Aquismón como centro de operaciones para hostigar a las fuerzas virreinales y atacar la villa de Valles.
- Resistencia realista: Las compañías realistas y de patriotas afincadas en Valles y Aquismón contuvieron la expansión total del movimiento entre 1811 y 1813, lo que obligó a muchos rebeldes a coordinarse con focos vecinos en la Sierra Gorda y la Huasteca hidalguense.
- El paso de Francisco Javier Mina: En 1817, la llegada de la expedición de Francisco Javier Mina revitalizó temporalmente la movilización de insurgentes y realistas en la zona de la Huasteca.















