Tras Bambalinas
Por Juan de la Plaza
Enrique Galindo Ceballos no quiere acordarse del 29 de agosto de 2016, la fecha más amarga de su trayectoria pública, cuando fue destituido como Comisionado General de la Policía Federal, la orden la dio el entonces presidente Enrique Peña Nieto, la permanencia del policía potosino era insostenible, el país estaba envuelto en el escándalo internacional por la serie de ejecuciones arbitrarias y violaciones a derechos humanos cometidas bajo su mando en Tanhuato, Michoacán (2015), 22 ejecutados, y Nochixtlán, Oaxaca (2016), documentadas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
La situación se le complicó a Galindo por la publicación de Aristegui Noticias, en la que aparece como reprobado en las evaluaciones de control y confianza en dos ocasiones y también se le sancionó por negligencia administrativa y fue denunciado por la CNDH por su actuación como jefe de la Ministerial en San Luis Potosí, con un historial violento y la detención con lujo de violencia del extitular de Finanzas, Olegario Galarza Grande.
La leyenda del “super policía” que él mismo se había construido se hizo añicos en un parpadeo y su jefe inmediato, el titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ya no pudo sostenerlo más y le recomendó irse del país por el riesgo de que fuera detenido por malversación de recursos públicos y abuso de poder; y sin chistar se despidió de su familia y se fue a refugiar a España, y en la Universidad de Salamanca cursó una maestría “en estrategias en anticorrupción y estado de derecho”.
De su trágico paso por la Policía Federal, de la estela de muertos que dejó en Michoacán y Oaxaca, de los maestros golpeados en el Zócalo de la Ciudad de México, Galindo no quiere acordarse, menos ha mostrado disposición a discutir esa etapa de su vida, prueba de ello es su negativa a participar en debates en las dos ocasiones que fue candidato a la alcaldía potosina, sencillamente no se presentó, le rehuyó a los candidatos del PVEM, Morena y MC.
Ahora que es el alcalde capitalino y está en su segundo periodo, ha quedado de manifiesto que no ha podido reconstruir su imagen de “super policía” y de nada le han servido sus estudios de posgrado, la inseguridad en la ciudad está galopante, no se ven operativos, detenciones, no se ven ni patrullas recorriendo las calles pese a que recién presumió una inversión de 433 millones de pesos, la constante son homicidios dentro y fuera de antros sin control y arreglados con las mordidas de los inspectores de Comercio.
Se ha negado a participar en las mesas de seguridad con el pretexto de que ahí no se ve nada importante y “ni se ve que haya una “estrategia”; además Galindo se ha ganado el mote del “alcalde viajero” y sí, España es uno de sus destinos frecuentes al menor pretexto se desaparece y se inventa premios “patito” para presentarse como un alcalde exitoso y apantallar a los incautos.
Ya en su faceta de destapado para el 2027, el pasado fin de semana se fue la Huasteca para entregar en comodato un camión de basura al ayuntamiento de Tampacán y en Ciudad Valles dio una conferencia de prensa, se dio el lujo de criticar la seguridad estatal y se peleó con reporteros por el tema de la crisis del agua en la zona metropolitana, mientras en la capital potosina imperaba el desorden, la policía hostigaba a los colectivos de ciclistas que protestaban en su contra en la avenida Salvador Nava y se registraron balaceras en el interior de un antro con un saldo final de tres muertos.
Galindo no quiere aceptar su fracaso en materia de seguridad, tampoco la crisis del agua, prefiere intimidar a los reporteros que le echan en cara sus mentiras.
















