Agencia Reforma
Monterrey, NL 11 junio 2026.- Ex jugadores que vivieron en carne propia el disputar un Mundial y personalidades expertas hablan sobre la edición que hoy comienza en CDMX.
Francisco Javier ‘Abuelo’ Cruz
Se hará historia
Estamos por iniciar otro Mundial en casa y recuerdo cuando tuvimos el de México 1986. Todo fue mágico, todo fue maravilloso, siempre con el deseo de agradar a la afición.
Había una extraordinaria conexión con la afición mexicana y, sobre todo, con la de aquí, de Nuevo León. Fue algo único.
Mi llamado a la Selección se dio de última hora.
Fui campeón de goleo y campeón con Rayados en el Torneo México 1986. Me enteré por la prensa de que iba al Tri y luego me lo confirmó gente del club: don Fernando Arredondo, quien era vicepresidente, y mi mentor, Francisco Avilán.
Disfruté el llamado junto a mi familia. Me fui a la iglesia a agradecerle a Dios porque había cumplido mi sueño, la meta que todos los futbolistas anhelamos: estar en un Mundial.
En la Selección me recibieron con mucho cariño y no batallé para integrarme a un grupo que ya estaba consolidado. Yo sólo le puse la cereza al pastel: me dediqué a disfrutar, a contagiar a mis compañeros de armonía y de la gracia de Dios.
Ahí usé el número 5, un número poco común para un delantero, porque antes de mi llamado también sonaba Paco Chávez, quien utilizaba ese dorsal.
No sé cómo lo esté viviendo la Selección ahora, pero antes, desde el cuerpo técnico hasta los utileros, pasando por los directivos y la propia afición, todos estábamos enfocados en un mismo objetivo: primero, generar una conexión con la gente, lo cual se logró; y segundo, darles la alegría de llegar tan lejos como fuera posible.
Sentía que podíamos alcanzar las Semifinales. Estuvimos a un paso. No perdimos ningún partido en ese Mundial; nos fuimos a penales ante Alemania. Me anularon un gol, pero creo que estuvimos muy cerca de hacer historia.
Cuando íbamos rumbo al vestidor, lloraba porque en ese momento se terminaba un sueño.
Fue un momento de mucho dolor porque nos estábamos despidiendo. También Bora (Milutinovic) lloraba, igual que Miguel Mejía Barón. Nos ganó el sentimiento y fue muy difícil aceptar aquella derrota.
Hoy no se siente esa misma conexión, pero México suele crecerse ante este tipo de desafíos. Cuando los jugadores escuchen el Himno Nacional, se contagiarán de toda la emoción y felicidad que rodean a un Mundial.
Me atrevo a dar un pronóstico con absoluta certeza: México va a hacer historia en este Mundial.
Tenemos muchas dudas sobre nuestra Selección, pero estoy seguro de ello porque pude estar en el último partido en Toluca y percibí una armonía y una fe inquebrantables dentro del plantel.
Por eso le hice llegar a Javier el siguiente mensaje:
“Toda mi vida estuvo basada en tres ejes: disciplina, fe y congruencia. Considero que una vida sin Dios es nula y que existen más posibilidades de alcanzar el éxito cuando se tiene una relación personal con Dios”.
Y así será: se hará historia.
Silvia Carrión
La gratitud de vivir otro Mundial
La Copa del Mundo está por iniciar y, como esposa de Javier Aguirre, tengo las emociones agolpadas. Me siento emocionada, ilusionada y profundamente agradecida por todo lo que estamos por vivir.
Esa ilusión es justamente la que Javier nos ha transmitido a mí y a nuestros hijos, Ander, Mikel e Iñaki.
Tengo una enorme confianza en los jugadores, en el cuerpo técnico y, sobre todo, en mi esposo. Lo amo y lo admiro como padre, como marido y como ser humano.
Me parece que a Javier, a mis hijos y a mí la vida nos ha bendecido con todo lo que hemos podido vivir y aprender: con tres Mundiales en nuestra historia como familia, no nos queda más que agradecer.
Es para mí un enorme orgullo ver a mi marido, y padre de mis hijos, en esta nueva y gran oportunidad, haciendo lo que le gusta y transmitiendo toda su experiencia en el futbol. Y siendo como él es, un luchador.
Como les decía, me emociona muchísimo. Sólo estoy esperando escuchar nuestro Himno Nacional con el estadio lleno, que seguro será algo maravilloso, que me llenará el corazón.
Sólo quisiera que todos los mexicanos lo podamos disfrutar, lo vivamos, apoyemos y que esto acompañe a nuestra Selección.
Insisto ante esta nueva oportunidad en la vida. Sólo me queda agradecerle a Dios.
Ricardo Peláez
El primero es clave
No hay día que no se llegue.
México abre la Copa del Mundo enfrentando a Sudáfrica, y no hay de otra, el primer partido es clave, hay que ganar sí, sí, o sí.
Una victoria generará confianza en todos: jugadores, afición, directivos.
Hoy que arranca la competencia, me remontó a los años en que vestí la camiseta de la Selección Nacional y les digo que todo pasa muy rápido. De por sí el futbol es una carrera corta, que puede acabarse en un abrir y cerrar de ojos, si hay lesiones, si hay indisciplina.
El techo de los jugadores es vestir la camiseta nacional, escuchar el Himno, portar el escudo, representar a México, ¡es un orgullo!
Lamentablemente nos esperamos hasta el final, y lo que hay que disfrutar es el proceso, el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio para cumplir esa meta maravillosa que es jugar un Mundial, el sueño de todo niño.
Disfruten el día a día, la concentración, las pláticas con los compañeros, el cuerpo técnico, recuerden lo que caminaron para llegar hasta aquí, algunos jugarán su última Copa del Mundo, otros tendrán nuevas oportunidades, pero hay que valorarlo y comprometerse.
Lo que más me emociona de este Mundial es que es en casa, somos privilegiados, será nuestra tercera Copa del Mundo, disfrutemos, apoyemos a nuestra Selección, confiemos.
Como ex futbolista sé que habrá un extra, algo que no sé de dónde sale, que inspirará a los jugadores, porque éste es el momento más importante de su carrera, difícilmente volverán a tener otra oportunidad de ser locales.
Una vez terminado el Mundial, la competencia nos dejará lecciones, principalmente para nuestra Liga. Tendremos que hacer correcciones para que exista un buen proceso de formación y consolidación de jugadores, que sólo vengan extranjeros que marquen diferencia, si esto mejora, seguro se reflejará en nuestro equipo nacional.
Y, por supuesto, una última recomendación, que se mantenga el nivel de preparación de nuestro representativo, para este ciclo se consiguieron partidos competitivos y no hay que bajarle ni un ápice.
Hugo Ayala
Representa lo máximo
Para mí, jugar un Mundial fue lo máximo. Es a lo más que aspiré desde el momento en que debuté en Primera División y siempre porté con orgullo la camiseta de la Selección Mexicana.
Estar en una Copa del Mundo fuera de México es de las mejores experiencias que me ha tocado vivir.
Hoy estoy muy contento y motivado porque disputar un Mundial, sin importar dónde sea, representa lo máximo para cualquier futbolista. Y qué mejor que ahora sea en casa, en nuestra tierra, México.
Creo que el proceso de Javier Aguirre ha sido bastante bueno y confío en que esta Selección puede firmar la mejor actuación mundialista en la historia del País.
Desde este lado les mando la mejor energía a los compañeros que tendrán la responsabilidad de representar a México, especialmente en una Copa del Mundo que se jugará en casa.
Como todo proceso, hubo momentos buenos, malos y regulares, pero considero que llega a una buena conclusión.
Además, con Javier Aguirre al frente, la Selección cuenta con una persona sumamente capacitada.
Ojalá pueda sacar el máximo provecho de cada jugador y que dentro de la cancha se refleje la calidad que existe en este grupo, respaldada por el trabajo que han venido realizando bajo su dirección.
Si bien todos somos críticos y queremos que la Selección gane, guste y juegue de manera vistosa, también debemos entender que mucho depende de los rivales y de diversos factores que influyen en cada partido.
Ojalá el Estadio Azteca se convierta en nuestra gran fortaleza y que tanto jugadores como aficionados estén plenamente enchufados para este Mundial.
Entre todos debemos generar ese entorno que motive al equipo a desenvolverse en la cancha como corresponde cuando se representa a México.
Respecto al tema de los líderes, es una cuestión de perspectivas.
Habrá quienes consideren que hacen falta más voces de mando, pero en lo personal me tocó compartir vestidor con algunos de los jugadores que hoy integran la Selección y basta revisar sus trayectorias para entender por qué están ahí.
Muchos han construido carreras importantes, incluso en Europa, y nadie les ha regalado nada. Que griten más o menos dentro del campo es algo relativo y responde a la personalidad de cada uno.
Lo verdaderamente importante es que están comprometidos y son plenamente conscientes de lo que significa portar el escudo de la Selección Nacional.
Fernando Quirarte
Se me enchina la piel
Volver a tener un Mundial en México me remonta 40 años atrás y a momentos profundamente emotivos.
El País venía de sufrir una tragedia enorme con el sismo de 1985.
Muchas personas perdieron familiares, hogares, negocios y bienes materiales. En lo personal, perdí a un primo que trabajaba como médico en el Centro Médico. Era un México triste, dolido y herido.
Por eso, lo que vivimos antes del partido contra Bélgica en el Mundial de 1986 fue algo inolvidable.
Cuando salimos a la cancha del Estadio Azteca para entonar el Himno Nacional, se cortó el sonido local, pero la gente siguió cantando.
Nosotros nos tomamos de la mano y acompañamos ese canto. Sentir a todo un estadio unido en una sola voz fue algo que me enchinó la piel. Todavía hoy se me eriza al recordarlo.
Los futbolistas somos privilegiados, y más quienes tenemos la oportunidad de representar a México en una Copa del Mundo. Sabíamos que debíamos dejar el alma en la cancha porque detrás de nosotros había un País que necesitaba una alegría.
Al minuto 23 llegó el gol. Tuve la fortuna de anotarlo y salí corriendo sin pensar despavorido.
Corría como loco, no estaba en mis cinco sentidos, era un gol muy especial, que tanto le había prometido a mi padre y que nos encaminó a una victoria histórica.
Cuando el árbitro señaló el final, la alegría fue inmensa.
Lo que les espera a los jugadores de la Selección. No se imaginan la fiebre que van a vivir y más si la Selección logra tener una actuación decorosa.

















