LA VENUS DE TAMTOC ES PIRATA

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Cesar Cedillo

El patrimonio arqueológico suele convertirse en un discurso de orgullo nacional cuando sale de sus fronteras, pero muestra sus carencias cuando se observa desde el lugar donde nació. El caso de la llamada “Venus de Tamtoc” encierra justamente esa contradicción. La pieza original, vinculada al “Monumento 32” descubierto en 2005 en Tamuín, ha ganado relevancia fuera de la Huasteca. Su presencia en exposiciones internacionales ayuda a difundir la cultura huasteca y a poner a San Luis Potosí en el mapa cultural. El problema aparece cuando esa proyección contrasta con lo que vive el visitante en el propio sitio arqueológico.

El reclamo del arqueólogo Guillermo Ahuja Ormaechea, relacionado con el hallazgo de la escultura, cuestiona severamente el hecho: mientras la pieza original representa dignamente a Tamtoc ante públicos extranjeros, en su lugar de origen permanece una réplica que, según el especialista, no tiene la calidad necesaria. El asunto no se puede reducir a una simple diferencia de opiniones. Una reproducción en un sitio arqueológico debería mantener la experiencia, explicar el significado de la pieza y conservar la conexión entre el visitante y el patrimonio.

La Mujer Escarificada, encontrada fragmentada y sumergida en un manantial sagrado, tiene un valor histórico que va mucho más allá de su belleza. Su antigüedad, sus marcas de escarificación y su relación con la cosmovisión huasteca la vuelven una pieza única. Justo por eso, su ausencia tendría que compensarse con una museografía capaz de transmitir conocimiento, contexto y respeto.

La Huasteca ha ganado presencia turística y cultural, pero todavía existe una brecha entre la importancia de su patrimonio y los recursos destinados a mostrarlo. Llevar una pieza a París o a España es totalmente válido; lo difícil de justificar es que Tamtoc se quede con una representación deficiente. La política patrimonial debería entender que difundir también implica cuidar el lugar de origen.

Si el mundo conoce la mejor versión de Tamtoc mientras Tamtoc recibe una copia poco lograda, la promoción termina funcionando al revés. El patrimonio puede viajar, pero su casa no debería quedar en segundo plano. La Huasteca merece inversión y una museografía a la altura de su historia.

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