SLP.- Derechohabientes y visitantes del Hospital del ISSSTE, ahí donde se cruzan Carlos Díez Gutiérrez y Morelos, la cosa está que arde y no precisamente de calor. Resulta que esa zona, junto con tramos de Constitución y Coronel Ontañón, se ha vuelto el paraíso de los rateros.
A los delincuentes ya les vale un cacahuate la hora; operan a plena luz del día rompiendo vidrios, forzando chapas y llevándose lo que encuentran dentro de los carros. Lo más Grace es que los familiares de los pacientes, que ya de por sí traen el alma en un hilo, salen del hospital y se topan con que su nave ya fue “visitada” por los amantes de lo ajeno.
La raza que vive y chambea por ahí dice que las patrullas brillan por su ausencia. Mientras el alcalde “viajero”, Enrique Galindo, y su jefe de la policía, Juan Antonio Villa, juran y perjuran que traen operativos permanentes, la realidad es que no hay ni un alma que defienda al ciudadano.
Parece que estacionarse cerca del ISSSTE es como regalarle el carro a los ratas. La banda ya está cansada de que las autoridades presuman estrategias en redes sociales mientras en las calles los delincuentes siguen destruyendo el patrimonio de la gente sin que nadie les diga nada.














