SAN LUIS POTOSÍ. — Dicen que la confianza es buena… pero en los cajeros automáticos, puede salir carísima.
Una pareja de “turistas financieros”, uno colombiano y otro venezolano, terminó esposada después de aplicar la vieja maña de cambiar tarjetas y vaciar cuentas más rápido que lo que tarda el banco en cobrar comisión.
Todo empezó con una riña en un negocio de la avenida 18 de Marzo, donde los familiares de la víctima ubicaron a uno de los presuntos estafadores. “¡Ése fue el que le cambió la tarjeta a mi papá!”, gritó uno de ellos antes de que llegara la policía.
El señor, identificado solo como Juan “N”, fue víctima del clásico truco del cajero: los sujetos se le acercaron “a ayudarle” y, mientras uno hablaba, el otro intercambió la tarjeta. Minutos después, la cuenta estaba en ceros.
Gracias a la rápida movilización de conocidos -y a la magia del chisme comunitario- lograron localizarlos y pedir apoyo a la Policía Vial Municipal, que terminó asegurando a los sospechosos:
Ricardo “N”, colombiano de 46 años
Nemerson “N”, venezolano de 43
Por ahora, los extranjeros ya cambiaron el cajero por una celda con vista al norte, y sus “retiros rápidos” quedaron oficialmente suspendidos.

















