- Un fruto llegado desde China
Mucho antes de convertirse en uno de los cultivos más emblemáticos de la Huasteca Potosina, el litchi llegó como una curiosidad exótica traída desde Asia. La historia se remonta a la primera mitad del siglo XX, cuando el ingeniero Francisco Maldonado, vinculado a la construcción de la carretera México-Laredo, introdujo las primeras plantas procedentes de China y las sembró en el motel “Quinta Chilla”.
Con el paso de los años, los árboles lograron adaptarse al clima tropical de la región y posteriormente fueron trasladados al Rancho El Huichi, en Huichihuayán, donde comenzaron a prosperar de manera natural.
Del miedo al auge agrícola
En sus primeros años, el fruto generó desconfianza entre habitantes de la región, quienes desconocían sus propiedades y evitaban consumirlo. Sin embargo, productores y administradores agrícolas impulsaron su cultivo comercial durante la década de los sesenta.
Personajes como Lázaro Muñoz y el señor Turu establecieron las primeras hectáreas formales de producción, descubriendo que la Huasteca Potosina ofrecía el microclima ideal para el desarrollo del llamado “oro rosa”.
Motor económico huasteco
Actualmente, municipios como Axtla de Terrazas, Huehuetlán y zonas de Huichihuayán concentran parte importante de la producción regional de litchi, fruta que cada temporada genera empleos, movimiento comercial y derrama económica para decenas de familias.
El fruto asiático que llegó como experimento agrícola terminó arraigándose en la identidad huasteca, convirtiéndose en uno de los productos más representativos de la región y en símbolo del trabajo del campo en la Huasteca Potosina.

















