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LLAMA ARZOBISPO A CUIDAR A QUIENES CUIDAN

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Agencia Reforma

Monterrey, NL 21 septiembre 2026.- En el marco del Día Mundial del Alzheimer, que es hoy, el Arzobispo de Monterrey recordó la importancia de que la sociedad sea un apoyo para quienes cuidan de un familiar o ser querido con este padecimiento.

 “Detrás de esta enfermedad no hay solamente estadísticas, hay personas, nombres, historias y familias que ven cómo la persona con quien han compartido tantos años comienza a olvidar. Hay hijos que poco a poco deben convertirse en cuidadores de sus propios padres”, dijo ayer Rogelio Cabrera López en su mensaje dominical.

 “A veces pensamos sólo en el enfermo y olvidamos al cuidador.

 Personas que muchas veces renuncian al descanso, proyectos y tiempo personal para acompañar a alguien que aman. Ellos también necesitan ser cuidados, necesitan una llamada, una visita, unas horas de descanso, ayuda concreta”.

 Algunas veces, señaló, simplemente necesitan que alguien los escuche sin juzgarlos.

 La jornada por el Alzheimer busca crear conciencia y combatir el estigma que todavía existe alrededor del Alzheimer y otras formas de demencia.

 La solidaridad cristiana, expresó el Arzobispo regio, no puede ser indiferente a quienes cuidan a estos pacientes.

 “No se puede sólo decir: ‘Qué difícil situación’; tenemos que preguntarnos: ‘¿Qué puedo hacer yo?’”, pidió.

 “Quizá no podamos curar una enfermedad, pero podemos acompañar.

 Qué importante sería que nuestras comunidades fueran lugares donde las familias que viven estas situaciones pudieran sentirse verdaderamente acompañadas”.

 La campaña internacional de este año, dijo Cabrera López, insiste en la importancia del diagnóstico y del acompañamiento, recordando que conocer oportunamente la situación abre posibilidades de atención, cuidado y apoyo tanto para la persona como para quienes lo rodean.

 “Hay algo profundamente humano y cristiano que debemos recordar”, dijo.

 “El valor de una persona nunca depende de lo que recuerda, de lo que produce o de lo que puede hacer. Una persona puede olvidar nombres, lugares, acontecimientos e incluso rostros muy queridos, pero jamás pierde su dignidad de hijo o hija de Dios”.

 Tal vez una persona olvide muchas cosas de su vida, continuó.

 “Pero nosotros podemos seguir recordándole con nuestra presencia y nuestro cariño que no está sola.

 “Y hay una certeza todavía mayor para quienes tenemos fe.

 Aunque nuestra memoria un día falle, Dios nunca se olvida de nosotros”.

 El Arzobispo también recordó en su mensaje el aniversario 430 de la Fundación de Monterrey.

 “Es una buena ocasión para felicitar a todos los que formamos parte de esta gran comunidad y para agradecer la historia de nuestra Ciudad, construida con el esfuerzo de muchas generaciones, con trabajo, sacrificio, espíritu emprendedor y un profundo amor por esta tierra”, expresó.

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