El Separador
Ayer como cada noche caminaba sobre el barandal arriesgando mi séptima vida… El inicio del cuento La gringa que detestaba el televisor, parece no tener fin desde que lo escribí, meses después de la muerte de mi papá. El título de la publicación –made in Acapulco- obedece a la condición de mi dulcinea en mi primera orfandad.
Hace unos doce años, tremenda gringa y yo, un par de jovencitos enamorados, nos lanzamos a la Cineteca a ver La Giovenezza dentro de una sala que al día de hoy afortunadamente no admite palomitas.
Mi primera cinta de Paolo Sorrentino -La Gran Belleza y el Papa Joven- por implicaciones personales se mantuvo en mi top 10 por años: Michael Caine me recuerda a mi papá, otro fan del cine italiano.
Del cine de lo stivale recibimos siempre un gran reparto, el compromiso estético teatral y una pista musical muy pertinente, en conjunto divinidad creativa, llena de gracia, tocada por Dios.
La Grazia (2025) del director napolitano incluye el abordaje a la vulnerabilidad de los hombres maduros que solemos refugiarnos en el consejo de las hijas con todos los ingredientes y consecuencias implicadas.
Mariano De Santis un presidente italiano viudo, en sus últimos meses a cargo enfrenta un dilema moral por la legislación sobre la eutanasia y la posibilidad de indultar a un par de asesinos. La actuación de Toni Servillo es portentosa y Anna Ferzetti, elegantísima, encarna a la hija al mismo tiempo desesperada, beligerante y compasiva. (¿las conoce?)
Uno puede con suerte enamorarse “Virtus in periculis firmior” o comprobar la gracia inminente de las italianas en el cine y fuera de el; con ropa o sin ella. Pero dichosos quienes fuimos premiados con una hija. A su brío natural y sabiduría naciente el hecho de conocernos más de lo que nos conocemos a nosotros mismos germinan nuestra fe a ciegas. La gracia es la belleza de la duda.
Si la juventud suele ver el futuro como algo promisorio, la madurez camina con pies de plomo sobre diversos barandales, consciente de que su próxima vida puede ser su séptima.
La Grazia es una película que homenajea la sabiduría y la sensatez cuando aparece la controversia. Lo que nos fue dado en la juventud, en la vejez merece buen juicio; como saber decir un adios a tiempo.
Mi manchi tantissimo mia gringa.















