- Gestión omite mapas preventivos necesarios.
Caminar por la calle Primero de Mayo en Charcas se ha convertido en un juego de azar. Las fincas abandonadas, con sus muros vencidos por el tiempo y el descuido, son hoy una amenaza latente para cualquier transeúnte, situación que alcanzó un punto crítico tras un reciente derrumbe provocado por las lluvias.
El desplome no fue una sorpresa para los vecinos, quienes conviven diariamente con estructuras que literalmente se caen a pedazos. La humedad propia de la temporada actúa como el verdugo final de estas edificaciones que, sin mantenimiento alguno, ceden ante la menor provocación.
Lo más alarmante es la parálisis oficial. La administración de Marisol Nájera carece de un Atlas Municipal de Riesgos, el “mapa de batalla” necesario para identificar dónde podría ocurrir la próxima tragedia. Sin este documento, cualquier estrategia de prevención es solo una improvisación.
La situación es más grave de lo que parece: según reportes del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), Charcas ni siquiera figura en su base nacional de riesgos. Es decir, para el sistema de prevención, el peligro simplemente no existe.
Mientras Ángel Zaragoza Lucio, titular de Protección Civil, intenta gestionar las emergencias a ciegas, los ciudadanos quedan desprotegidos. La falta de este instrumento impide mapear zonas vulnerables y anticiparse a los daños.
La exigencia vecinal es clara: menos omisión y más acción. Se requiere una intervención urgente en las fincas de mayor riesgo antes de que un incidente mayor deje de ser solo un susto. El tiempo juega en contra y los escombros no esperan a que la burocracia decida ponerse a trabajar.
Riesgo inminente: Fincas abandonadas en Charcas están colapsando por las lluvias, amenazando la integridad de los ciudadanos.
Falta de prevención: El Ayuntamiento carece de un Atlas de Riesgos, impidiendo una estrategia oficial de seguridad y protección civil.
















