Rioverde, S.L.P.- La pesadilla terminó de la peor manera. Después de ocho meses de incertidumbre, la familia de Miguel Ángel García Jiménez recibió la confirmación que más temían: los restos del joven, desaparecido desde el 17 de enero, fueron hallados en las narcofosas descubiertas en la comunidad de Agua Dulce.
La identificación se logró tras varios meses de análisis de ADN. Miguel Ángel fue visto por última vez en el Puente del Carmen, donde presuntamente fue levantado por sujetos armados. Desde entonces, su familia no dejó de buscarlo, aferrada a una esperanza que hoy se convirtió en luto.
El hallazgo de Miguel Ángel es apenas un capítulo más de la violencia que azota la región. En Agua Dulce se han encontrado otras fosas clandestinas y todavía hay familias que siguen escarbando entre expedientes, terrenos y silencios oficiales para dar con el paradero de los suyos.
En Rioverde y comunidades vecinas, la noticia ha calado hondo. Entre velas, rezos y rabia, los vecinos recuerdan a Miguel Ángel y reclaman lo mismo que tantas familias en San Luis Potosí: justicia, verdad y seguridad.
















