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Agencia Reforma
Monterrey, NL. 10 septiembre 2026.- ¿A quién le confesarías tus secretos más profundos? Esos que has mandado al rincón de la memoria y que no quieres recordar.
Un hombre que profesa el cristianismo los hablaría sólo con Dios; el católico con un sacerdote; un alcohólico en rehabilitación se supone los hablaría con su padrino.
Revelar las tormentas más personales del ser humano en definitivo es un tema muy serio que Arturo Barba y Guillermo Villegas las llevaron a un tono divertido en la obra Quinto Paso.
Barba en el rol de Jaime, el padrino, y Villegas como Luca, el joven en proceso de rehabilitación, embriagaron de risas y reflexión al público que asistió anoche a la única función de las 20:00 horas en el Teatro de la Ciudad.
Los actores se enfrascaron en una sesión doble A, en la que se asomó la vulnerabilidad humana, salpicada de confrontación, rechazo e incluso desconfianza hasta llegar al Quinto Paso, la historia que está inspirada en el contexto de los 12 pasos del programa de Alcohólicos Anónimos.
En la tragicomedia del dramaturgo David Ireland, dirigida por el argentino Daniel Veronese, a lo largo de 70 minutos Barba y Villegas dieron cátedra actoral en una historia que fue divertida y ácida, pero también brutalmente honesta entre los dos alcohólicos en recuperación.
Desde un centro AA, en el que sólo había siete sillas negras, una mesa y una jarra con café, Jaime inevitablemente estrechó lazos afectivos con Luca, durante un juego que pareció incómodo, plagado de chistes incorrectos que expusieron el lado oscuro de los personajes.
La obra gira en torno al Quinto Paso del programa AA, que exige confesar las acciones más oscuras del hombre en rehabilitación frente a su padrino.
Mezclada de humor negro en la puesta en escena se vulneraron las emociones y apareció la tensión psicológica arrebatando risas en la audiencia cuando se trataron temas como las preferencias sexuales, la fe, adicciones y debilidad humana.
Escondido entre las líneas del texto, Quinto Paso cuestiona la congruencia entre el discurso y los actos, además hace evidente que todos, sin excepción, en lo superficial o muy en el fondo, cargan con secretos, culpas y miedos.















