SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P., 18 de noviembre de 2025.— En San Luis la paciencia ya se acabó: los ríos siguen oliendo a drenaje, siguen bajando turbios y siguen recibiendo descargas como si fueran basureros líquidos. Y para 2026, la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam) dice que ahora sí viene el apretón fuerte.
La titular, Sonia Mendoza Díaz, admitió que aunque Conagua es la que manda en las aguas nacionales, ya no se pueden seguir echando la bolita. Por eso viene una chamba más coordinada con municipios y organismos operadores, especialmente donde la cosa ya está al límite.

Un ejemplo es la cuenca del río Axtla, donde Matlapa, Huehuetlán, Xilitla y Axtla de Terrazas por fin aceptaron comprometerse para frenar las descargas que bajan desde las comunidades pegadas al río. No es la salvación total, pero es un inicio para una zona que lleva años gritando auxilio.
Pero la capital tampoco canta mal las rancheras: en Calabacillas y Paisanos, vecinos ya están hartos del olor a drenaje y la contaminación evidente. Entre denuncias, amparos y reclamos, la Segam asegura que mantiene monitoreos constantes, pero también reconoce que esto no se arregla sin que Interapas, la CEA y Conagua trabajen parejo. Si uno falla, todo el río lo paga.















