🔊 Escuchar esta nota informativa:
Staff / El Mañana
La legendaria vedette dejó con la boca abierta a todo el internet al transformarse en la mismísima Chun-Li para un comercial de infarto que ya trae a la raza vuelta loca.
La farándula nacional volvió a dar de qué hablar luego de que la veterana bailarina Lyn May decidiera cambiar radicalmente de aires para sumergirse en el mundo de los combates virtuales. Con peluca azul y los clásicos chonguitos de la peleadora más famosa de los arcades, la artista desató una ola tremenda de comentarios tras aparecer caracterizada como una versión muy pintoresca y mexicana de la heroína de Capcom.
El motivo de semejante revuelo es una campaña publicitaria que busca calentar los ánimos de la chaviza previo al estreno en cines de la esperada adaptación cinematográfica de la franquicia de peleas. Lejos de quedarse callada, la famosa le metió todo el sabor de su picardía y soltó patadas locas, recreando con gracia los movimientos de combate que hicieron época en las maquinitas de barrio.
La reacción de la fanaticada no se hizo esperar en los espacios digitales, donde los usuarios celebraron la ocurrencia con memes y aplausos para el equipo creativo detrás de la idea. Varios cibernautas pidieron públicamente que les aumentaran el sueldo a los publicistas por idear un cruce tan bizarro como efectivo, logrando que el nombre de la bailarina se trepe entre lo más comentado del día.
Con esta inesperada aparición, la estrella de los espectáculos nocturnos demuestra que el colmillo largo y retorcido sirve para seguir vigente en la conversación pública sin importar el paso de los años. Su capacidad para reírse de su propia imagen y adaptarse a las tendencias actuales le ganó el reconocimiento absoluto de las nuevas generaciones, quienes la adoptaron como un auténtico icono de la cultura pop.
Mientras la esperada película de artes marciales aterriza en las salas mexicanas este próximo jueves 15 de octubre, la vedette ya se anotó un triunfo rotundo en el terreno de la publicidad nacional. La ocurrencia deja en claro que, cuando se trata de generar buen chisme y sacar risas, la experiencia de los escenarios siempre termina por vencer a cualquier estrategia tradicional de oficina.

















