- La tragedia ocurrió en Soledad, donde la mujer fue auxiliada por las autoridades
Fotos: Redes sociales
Soledad de Graciano Sánchez.- Hace unos días amaneció con una escena que partió el alma a medio barrio. En la esquina de Corregidora y Magdaleno Cedillo, una mujer caminaba desorientada, con la mirada perdida y un niño en brazos.
A simple vista parecía que el pequeño dormía, envuelto en una toalla amarilla. Pero cuando la gente se acercó, la realidad pegó como ladrillo: el menor ya no respiraba.
“Pensé que lo estaba arrullando, hasta que vi su cara… no se movía”, contó una vecina con la voz entrecortada.
De acuerdo con los reportes preliminares, la mujer no pudo dar su nombre ni decir de dónde venía. Estaba en shock, desubicada y rota por dentro.
Fuentes extraoficiales sospechan que el niño habría muerto por desnutrición y que su madre enfrentaba probemas de salud mental, una mezcla cruel que terminó en tragedia.
Y mientras algunos la juzgan desde la banqueta, otros se preguntan cuántas madres como ella caminan todos los días al borde del colapso, invisibles para las instituciones que deberían verlas antes de que sea tarde.
Elementos de la Guardia Civil y personal de emergencias acudieron al sitio, confirmaron la muerte y se llevaron a la madre para recibir atención médica y psicológica.
El cuerpo del pequeño fue trasladado al Servicio Médico Legal para determinar la causa exacta del deceso, mientras la Fiscalía abrió una carpeta de investigación.
Por ahora, el barrio guarda silencio y mira el pavimento donde quedaron las huellas de la tragedia.
















