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Staff/El Mañana
Un rugido en la montaña interrumpió la calma en Rioverde, donde un estrepitoso desprendimiento de tierra y rocas sepultó el camino a El Zapote. El deslave transformó el trayecto cotidiano de decenas de familias en una auténtica trampa de arena.
El colapso de la ladera amontonó escombros a mitad del camino, amenazando con aplastar el tránsito habitual de los automovilistas. La emergencia obligó a desplegar maquinaria pesada para despejar la arteria antes de que ocurriera una tragedia.
El incidente se desencadenó cuando la pared del cerro cedió sin previo aviso, arrojando enormes piedras sobre la vía.
Los conductores detuvieron su marcha de golpe ante la repentina barrera natural que bloqueó ambos sentidos del trayecto.
Alarmados por el peligro inminente, los vecinos alertaron sobre la situación para exigir una solución inmediata antes de registrar lesionados.
Monstruosas palas mecánicas irrumpieron en esta zona de Rioverde para remover toneladas de sedimento acumulado y liberar la ruta.
El desprendimiento mantuvo en vilo a los residentes, quienes temían quedar incomunicados por la fuerza del terreno.
Los trabajos de limpieza devolvieron la calma a los pobladores tras horas de incertidumbre vial.

















