“No sé quién eres, no sé por qué lo hiciste. No te escribo para ofenderte, sino para que sepas a quién le quitaste la vida…. Tú tendrás que vivir con la oscuridad de lo que hiciste para siempre”:
Miguel Rocha, papá del menor asesinado
San Luis Potosí.- No es un comunicado oficial. No es una consigna. Es el grito roto de un padre. Miguel Rocha, DJ Kucho, escribió en sus redes una carta dirigida al joven de 16 años que, con un arma, le arrebató la vida a su único hijo, Miguel Ángel. Un mensaje que duele, que reclama y que desnuda el vacío que deja la violencia cuando entra a la vida de una familia.
“No sé quién eres, no sé por qué lo hiciste”, arranca el texto. Y no hay insultos. Hay dignidad y coraje. “No te escribo para ofenderte, sino para que sepas a quién le quitaste la vida”. Miguel Ángel no era un pleito ni una estadística: era su tesoro, su motivación diaria, el joven por el que se levantaba cada mañana.
El padre describe a su hijo como alegre, sensible, humano, lleno de sueños y metas, con ganas de vivir. Un muchacho que no estaba buscando problemas, que no esperaba encontrarse con un arma en manos de otro adolescente. “Con tu acción, escribe. no solo lo detuviste a él, también nos sentenciaste a nosotros, su familia, a una vida de ausencias y silencios”.
El mensaje no se queda en el pasado. Mira de frente al responsable: “Quiero que lleves su nombre contigo. Que sepas que, aunque él ya no esté, su luz sigue viva en nosotros. Y que tú tendrás que vivir con la oscuridad de lo que hiciste para siempre”.
Hay fe, pero también verdad cruda. “Dios te perdone”, dice el padre, “porque nosotros, los que amamos a Miguel, no creo que podamos hacerlo”. Y cierra con un llamado que es reproche y exigencia: “Sal y da la cara. Arrepiéntete. Tal vez así puedas tener un poco de paz”.
La carta de Miguel Rocha no busca venganza. Busca justicia. Y le habla a una sociedad que normalizó lo impensable: adolescentes armados, fiestas sin control, silencios cómplices. Miguel Ángel tenía 16 años. Tenía vida. Y hoy su padre escribe para que no lo olvidemos y para que no vuelva a pasar.


















