- La escena fue completa: invitados, discurso, alimentos tradicionales y la narrativa de “gran avance”, todo para enmarcar una intervención menor.
Staff/ El Mañana
El “corte de listón” en Tampacán terminó por exhibir más de lo que pretendía presumir. El alcalde Santiago Rodríguez Posadas encabezó un acto que, lejos de reflejar avance, dejó en evidencia la precariedad de resultados en su administración: la inauguración de un simple cercado perimetral y trabajos básicos de agua potable.
El detalle que incomoda no es la obra en sí, sino su origen. Los trabajos fueron financiados con recursos federales destinados a comunidades indígenas y afromexicanas, no con presupuesto municipal. Aun así, el edil optó por presentarlos como logros propios, en un ejercicio de apropiación política que raya en lo absurdo.

Mientras en el municipio persisten rezagos en infraestructura, servicios y desarrollo, la administración parece encontrar mayor entusiasmo en la organización de eventos protocolarios que en la ejecución de obra pública relevante. La escena fue completa: invitados, discurso, alimentos tradicionales y la narrativa de “gran avance”, todo para enmarcar una intervención menor.
La pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿dónde está el recurso municipal y en qué se refleja? Porque si un cercado financiado por la Federación alcanza para montar un espectáculo, entonces la vara de logros parece estar peligrosamente baja.
En tiempos donde las demandas sociales son urgentes, gobernar no debería confundirse con saber cortar listones. Aunque, visto lo visto, en Tampacán cualquier pretexto basta para hacer fiesta, incluso cuando lo que falta es obra propia que realmente cambie la vida de la gente.

















