SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P.,- En el barrio de San Miguelito, la fiesta patronal trae colores, música y devoción… pero también un estruendo que ya no todos disfrutan.
Vecinos levantaron la voz para pedirle al templo que le bajen a la pólvora, porque los cuetes, aunque tradicionales, ya no son tan divertidos cuando dejan perros escondidos, abuelitos nerviosos y medio barrio con audífonos de emergencia.
La petición es clara: menos tronar el cielo y más cuidar el oído. No se trata de apagar la fiesta, sino de encender la conciencia. La pólvora contamina, genera ansiedad y afecta a personas con condiciones especiales. Varias parroquias de la ciudad ya dejaron de usar cohetes, y en San Miguelito la gente dice: “¿por qué no nosotros?”.
Así que esta vez la invitación no es a “echar cohete”, sino a repensar cómo festejar sin reventar el ambiente. Porque una fiesta puede ser alegre, tradicional y, sobre todo, respetuosa con todos los que la viven.
















