-Habitantes de Catorce exigen justicia ante negligencia en salud pública
Staff/El Mañana
La gestión de Javier Sandoval, alcalde de Catorce, se encuentra bajo un intenso escrutinio público tras el fallecimiento de Yulissa Brillit Coronado Gómez, una menor de 11 años que no recibió la atención médica necesaria a tiempo. El núcleo de la indignación radica en la supuesta negligencia institucional, pues la familia de la niña denunció que en su comunidad, Santa María del Refugio, no se les facilitó una ambulancia para trasladarla de urgencia a Matehuala tras un accidente. Esta demora resultó fatal, ya que el estado de salud de Yulissa se deterioró rápidamente mientras sus allegados buscaban desesperadamente los 50 mil pesos requeridos para una cirugía que el ayuntamiento no pudo o no quiso financiar. Aunque el edil afirmó posteriormente que se apoyó con gastos funerarios, la respuesta llegó demasiado tarde, evidenciando una desconexión crítica entre las necesidades de emergencia y los recursos municipales disponibles.
La crisis se agravó debido a la actitud del mandatario, quien durante una transmisión en vivo —realizada mientras consumía alimentos— minimizó el suceso y responsabilizó a las víctimas por la falta de medidas preventivas. Al declarar que “siempre será la culpa del presidente”, Sandoval desvió la atención de las carencias en servicios de salud hacia una defensa personal de su administración, acusando a la ciudadanía de desinformar. Esta falta de tacto, percibida como una burla directa al duelo de una familia humilde, ha transformado un problema de infraestructura en un escándalo ético que cuestiona la capacidad humana y política de su gobierno para proteger a los sectores más vulnerables de la sierra potosina.


















