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SLP.-Las calles del Centro Histórico de San Luis Potosí se pintaron de morado este 8 de marzo, cuando miles de mujeres salieron a marchar en el marco del Día Internacional de la Mujer, una movilización que mezcló exigencia de justicia, memoria por las víctimas y también momentos de tensión por daños a inmuebles.
La marcha arrancó alrededor de las 16:00 horas en la Alameda Juan Sarabia, frente a la iglesia de San José. Desde ahí, el contingente avanzó por Avenida Universidad, Manuel José Othón, Chicosein, Reforma, el Eje Vial y calles del primer cuadro, hasta llegar a Plaza de los Fundadores, donde concluyó la movilización.
Durante el recorrido, madres y familiares de víctimas de feminicidio encabezaron la manifestación, portando fotografías de sus hijas y exigiendo justicia por los casos que, aseguran, siguen en la impunidad. En uno de los momentos más simbólicos de la jornada realizaron un pase de lista de mujeres asesinadas, recordando al menos decenas de víctimas en el estado.









Las consignas como “Ni una más”, “Vivas nos queremos” y “Justicia para todas” resonaron a lo largo del trayecto mientras miles de mujeres caminaban con pañuelos morados y verdes, pancartas y tambores que marcaron el ritmo de la protesta.
Sin embargo, la jornada también dejó pintas y daños materiales en diversos puntos del Centro Histórico. A lo largo del trayecto se realizaron pintas en edificios públicos, templos, monumentos y comercios, además de intervenciones en espacios emblemáticos como la Catedral, iglesias del centro y las instalaciones del Edificio Central de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).
Previo a la movilización, varios edificios del primer cuadro de la ciudad ya habían sido protegidos con tablones y barreras, ante la expectativa de que se realizaran estas intervenciones durante la protesta.
La marcha concluyó en Plaza de los Fundadores, donde colectivos y activistas realizaron pronunciamientos para recordar que la lucha continúa frente a la violencia feminicida y la desigualdad.
Porque detrás de cada consigna, dijeron las manifestantes, hay historias reales, familias rotas y una exigencia clara: que ninguna mujer más sea víctima de violencia en San Luis Potosí.














