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Staff / El Mañana
El legendario músico y productor se adelantó en el camino a los 61 años, dejando un vacío tremendo en los escenarios del país.
La escena del rock nacional se encuentra de riguroso luto tras confirmarse la lamentable partida física de Felipe Souza, uno de los violeros más rifados y finos que ha parido este país. El famoso músico, productor y compositor, conocido por rifarse las seis cuerdas en agrupaciones icónicas de la talla de El Tri y El Haragán y Compañía, colgó las botas terrenales a los 61 años de edad, dejando a miles de rocanroleros con el corazón hecho pedazos y un nudo en la garganta.
La noticia triste corrió como pólvora en las redes sociales oficiales de las propias bandas, donde los compas de batalla no tardaron en manifestar su dolor. Alex Lora y compañía mandaron un mensaje bien sentido despidiendo al camarada con el que compartieron giras, desveladas y rolas memorables como “Pobre Soñador” y “Mis rolas”. Por su parte, los integrantes de El Haragán tampoco se quedaron atrás y recordaron la tremenda pasión que el buen Felipe le impregnaba a cada acorde sobre los escenarios del subterráneo rockero.
Nacido para dominar el mástil de la guitarra desde muy chiquillo, Souza construyó una trayectoria envidiable que trascendió los típicos circuitos underground. Su talento nato no se encasilló en una sola banda, pues supo ganarse el respeto en estudios de grabación nacionales colaborando con figuras de la talla de Mijares, Ricardo Arjona, Pepe Aguilar y hasta en bandas sonoras de películas mexicanas muy famosas. ¡Un auténtico todoterreno de la música que tocaba con el alma entera!
Los cuates de la farándula y los músicos de barrio recuerdan al maestro no solo por su velocidad y buen gusto al puntear, sino por la calidez humana que derrochaba fuera de los escenarios. Lejos de los reflectores mamertos, el guitarrista siempre se mantuvo fiel a la banda, compartiendo su sabiduría a través de clínicas y talleres para inspirar a las nuevas generaciones de chavos que soñaban con armar su propia agrupación de rock.
Hasta el momento, los familiares han mantenido en reserva los detalles exactos sobre las causas de su fallecimiento, lo que ha encendido la nostalgia y el respeto de una comunidad entera que se niega a dejarlo morir en el olvido. Las muestras de cariño no han dejado de llover, convirtiendo las plataformas digitales en un altar improvisado lleno de fotos viejas, portadas de discos gastadas y videos de tocadas legendarias.
Con su partida, el rock mexicano pierde a una de sus piezas angulares más discretas pero sumamente valiosas, esas que construjeron el sonido urbano que hoy baila y grita la raza en los barrios marginados y los grandes festivales por igual. Las leyendas urbanas cuentan que los grandes músicos nunca se van del todo mientras sus rolas sigan sonando a todo volumen en las cantinas y los estéreos de los coches.
Descanse en paz el buen Felipe Souza, un artesano de la guitarra que hizo vibrar a generaciones enteras y que ahora mismo ya debe estar armando un palomazo celestial junto a otros grandes que se nos adelantaron. ¡Que suenen las guitarras bien fuerte y que el rock nacional jamás se apague, carajo!














