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- La promesa oficial de administrar el refugio queda totalmente en olvido.
Staff/El Mañana
A un año de la desaparición del ciudadano estadounidense Paul Jonathan Brown, fundador del refugio canino “Ladridos de Esperanza”, en Villa de Juárez, el albergue de su propiedad parece abandonado por los limitados apoyos que recibe.
En numerosas ocasiones y a lo largo de más de 10 años que mantuvo el refugio animal, Paul Brown buscó apoyo de las autoridades municipales en turno para mantener el proyecto a flote, sin recibir el respaldo.
Con ingresos propios y algunas aportaciones, Ladridos de Esperanza cumplió su cometido, pero, poco después de la no localización del propietario, el refugio cayó en dificultades económicas.
Entonces la alcaldesa de Villa de Juárez, Lisa Izaguirre publicó en las redes sociales que se encargaría de apoyar el lugar. Sin embargo, habitantes del municipio afirmaron que el refugio continúa con dificultades porque el apoyo que brinda el ayuntamiento es limitado, por lo que buenos samaritanos han entrado al quite para seguir apoyando a los lomitos.
Denunciaron que la alcaldesa no estableció un plan para garantizar la operación del refugio ni para preservar el trabajo que durante años sostuvo Brown con sus propios recursos y con ayuda de ciudadanos.
Hoy “Ladridos de Esperanza” trabaja a duras penas, convirtiéndose en un símbolo de olvido institucional.















