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Staff / El Mañana
Un parque de animales en Japón presume la llegada de cinco felinos que nacieron con cara de pocos amigos.
Allá en tierras japonesas andan de fiesta total, pero no crean que con confeti y serpentinas, sino con una camada de mininos que tienen la carita más enojada del reino animal.
Resulta que un parque dedicado a la naturaleza en el país del sol naciente presentó con bombos y platillos a cinco criaturitas de la especie gato de Pallas, una variedad de felinos salvajes que son mundialmente famosos porque siempre traen una cara de amargados que no se la quitan con nada.
Estos felinos, que en realidad son primos lejanos de los gatos domésticos que todos conocemos en la casa, son originarios de las zonas más heladas y desérticas del centro de Asia.
Los visitantes que acuden al parque se quedan maravillados al ver a los cinco hermanitos, quienes a pesar de estar chiquitos y pachoncitos como unos peluches, ya caminan con el ceño fruncido y tiran unas miradas de pocos amigos que hacen reír a cualquiera que se les acerque.
Los encargados del zoológico explicaron que la llegada de estos cinco cachorros es un logro histórico y una bendición para el mundo de la naturaleza.
Esta especie no la tiene nada fácil en la vida salvaje, pues el cambio climático y el avance de las construcciones humanas han provocado que su población baje bastante.
Por esta razón, lograr que una mamá gatita logre criar a cinco pequeños sanos y fuertes en cautiverio es una hazaña que los biólogos andan celebrando en grande.
A diferencia de los michis que piden mimos en la cocina, el gato de Pallas es un animalito que ama la soledad y la vida ruda.
Tienen un pelaje súper tupido y esponjado que los protege de las nevadas más pesadas, además de unas orejas redondas que traen pegadas a los lados de la cabeza.
Esta característica en sus orejas no es por puro gusto, sino que les sirve para esconderse entre las rocas de las montañas sin que sus presas los descubran tan fácil cuando andan cazando ratones para la cena.
Por ahora, los cinco pequeños se la pasan jugando a las patadas, brincando encima de las piedras de su estante y aprendiendo a gruñir como sus papás.
Aunque la gente del lugar hace filas larguísimas para conocer a la camada más famosa de las redes sociales, los veterinarios cuidan mucho que el público no haga demasiado ruido, pues a estos animales les molesta bastante el escándalo y prefieren la tranquilidad para descansar a gusto.
La noticia del nacimiento ya le dio la vuelta al planeta completo a través de internet, donde los videos de los mininos haciendo muecas de coraje tienen millones de reproducciones.
Las autoridades del parque confían en que la fama de estos felinos sirva para que las familias aprendan a cuidar el medio ambiente y entiendan la importancia de proteger a todas las especies salvajes, por más enojonas que parezcan a simple vista.















