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- Encuesta revela severos daños en el noventa y cinco por ciento.
Staff/El Mañana
La Zona Media enfrenta una pesadilla fitosanitaria: el temido “dragón amarillo” anda suelto y ya devoró una tercera parte de la cosecha de naranja. Pese al trago amargo, los citricultores no tiran la toalla y confían en salvar sus tierras con maniobras inmediatas.
El drama golpea el corazón citrícola del estado, especialmente en El Refugio y sus alrededores. Esta tierra, famosa por sus frutos jugosos y de máxima calidad, hoy libra una batalla decisiva para no perder su arraigada tradición agrícola.
Un sondeo aplicado a 35 productores confirma la gravedad del escenario: el rendimiento cayó a solo ocho toneladas por hectárea. Este dato refleja un desplome del 33 por ciento frente a los volúmenes del pasado.
Aunque no existe un censo exacto de hectáreas perdidas, los recorridos de campo revelan que la amenaza abarca casi la totalidad de la franja productiva.
Los diagnósticos confirman que más del 95 por ciento de los huertos muestran marcas visibles del avance de la enfermedad.
El rastro de la plaga es inconfundible: ramas secas, fruta marchita antes de tiempo y un volumen de cosecha que cae día a día.
Pese al daño, los especialistas insisten en que la batalla no está perdida si se actúa con puño firme y sin perder un segundo.
El objetivo va más allá de salvar árboles; busca rescatar el sustento económico de cientos de familias en la región.
El reloj corre para los agricultores. Tratamientos sanitarios urgentes determinarán si la naranja vuelve a brillar con fuerza en los próximos ciclos.
33% (una tercera parte): Caída en la producción general de naranja en la Zona Media.
95%: Porcentaje mínimo de huertos que presentan daños por la plaga.
8 toneladas: Promedio actual de cosecha por hectárea.
35: Productores encuestados para evaluar las pérdidas del sector.















