La madrugada de este jueves, la fiesta se le aguó a un músico que solo quería darlo todo en el escenario… y acabó sin instrumento ni luna trasera.
Según contó, dejó su vehículo “seguro” en el estacionamiento del Jaloo Club alrededor de las 11:30 de la noche. Pero entre las 2:30 y 3:00 de la mañana, descubrió que la ventanilla trasera ya no existía y su querido tololoche había volado.
El instrumento no solo era caro, también tenía valor sentimental: era su compañero de mil toquines, su fiel escudero de cuerdas… y ahora probablemente esté adornando algún tianguis de segunda mano.
El músico pidió a la banda potosina estar al tiro en redes o mercados por si aparece alguna publicación sospechosa vendiendo un tololoche de dudosa procedencia.
Y mientras algunos se preguntan si ya denunció formalmente ante la Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí, otros solo dicen:
“Ya ni los instrumentos respetan… luego se quejan de que la cultura anda por los suelos.”
















