CERRITOS.- La pista de trote amaneció con un altar que ni en novela de medianoche: muñecos de trapo atados con listones y cabellos, fotografías de personas, ropa interior femenina, y veladoras de colores distribuidas como si fueran instrucciones para un ritual.
No fue una sesión de yoga alternativa, sino lo que varios vecinos identificaron como objetos para amarres amorosos y brujería para “hacer daño” a otros, prácticas populares que, aunque forman parte del folclor y creencias locales sobre magia y rituales, se ven poco en espacios públicos como parques deportivos.
En una zona algo retirada de las canchas se detectó un círculo grande marcado con cal y una estrella en el centro, rodeado de veladoras encendidas, un montaje que algunos interpretan como intento de invocación al diablo o práctica esotérica más fuerte.
Vecinos que pasan todos los días por el lugar comentan entre risas nerviosas y curiosidad que, si bien la brujería suele vivirse como parte del folklore mexicano, no esperaban encontrarse con un ritual urbano en plena cancha multideportiva.
La autoridad local aún no ha informado si retirará los objetos o investigará, pero lo cierto es que la clásica rutina de trotar y jugar futbol fue sustituida por un debate entre credulidad, superstición y buen humor en el barrio de Francia.


















