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La paciencia de los residentes de El Naranjo llegó a su límite debido a las constantes interrupciones en el suministro de energía eléctrica. Familias de la zona centro y de los sectores rurales periféricos señalaron que los apagones ya no son fallas aisladas, sino un problema crónico que daña aparatos electrónicos, echa a perder alimentos y paraliza por completo las actividades comerciales de la región.
El problema escala a niveles de emergencia debido a que el corte de luz provoca la caída inmediata de las redes de telefonía celular. Esto deja a la población en una situación de total vulnerabilidad e incomunicación, impidiendo reportar emergencias o realizar transacciones comerciales básicas. Los afectados expresaron que la parálisis de los servicios digitales afecta gravemente la dinámica económica del municipio.
A pesar de la gravedad del escenario, la respuesta del gobierno local ha desatado la indignación de la ciudadanía. Los inconformes denuncian que la administración municipal se ha desentendido del problema bajo el argumento de que el mantenimiento de las líneas le corresponde únicamente a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). La población exige un cambio de postura y demanda que las autoridades locales encabecen una comitiva formal ante la paraestatal.
La falta de certidumbre en la infraestructura básica golpea directamente al sector turístico, el principal motor de empleo en esta zona de la Huasteca Potosina conocida por sus parajes naturales. Los prestadores de servicios advierten que de no solucionarse la inestabilidad de la luz, el impacto económico será devastador para la temporada de visitantes.















