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Staff / El Mañana
Proyectos de alumbrado público y rehabilitación en Tanleab y Cruz Blanca permanecen paralizados desde el año pasado.
La falta de infraestructura eléctrica y los retrasos en la entrega de obra pública mantienen en incertidumbre a diversas comunidades de la zona rural en Huehuetlán. Proyectos presupuestados y puestos en marcha desde el ejercicio fiscal 2025 registran un severo estancamiento en sus fases de ejecución, situación que afecta directamente la calidad de vida y la seguridad nocturna de decenas de familias que esperaban la conclusión de los trabajos con la llegada del nuevo presupuesto presupuestario.
Uno de los sectores más perjudicados es la localidad de Tanleab, donde los constantes apagones e interrupciones en el suministro eléctrico llevaron a la planeación de un proyecto integral de alumbrado. El plan contemplaba la sustitución de postería deteriorada, la renovación del tendido eléctrico y la extensión del servicio hacia arterias que carecían de iluminación. Sin embargo, la intervención se detuvo intempestivamente tras la colocación de las estructuras de concreto, dejando el proyecto abandonado y sin el tendido de cables necesario para su funcionamiento.
Una problemática similar impacta a los habitantes de la comunidad de Cruz Blanca, donde un promedio de 20 familias continúa a la espera de la conectividad eléctrica. Al igual que en el caso anterior, los trabajos se limitaron a la fijación de los postes en las vías públicas. Vecinos del sector manifestaron su preocupación ante la falta de respuestas y el temor a reclamar de manera formal por represalias que puedan posponer aún más la terminación de los trabajos indispensables para la zona.
A este rezago en materia de alumbrado se suma el deterioro de la infraestructura educativa en la misma localidad. Los pobladores señalaron que la estructura del techado o galera de la escuela secundaria local colapsó desde la primera temporada de lluvias tras ser demolida por completo para su supuesta restauración. A la fecha, el espacio permanece en ruinas y sin personal trabajando en su reconstrucción, afectando las actividades al aire libre de la comunidad escolar.
Ante esta serie de promesas incumplidas, los afectados solicitan la intervención de las instancias correspondientes para que se audite el destino de los fondos asignados a estas faenas. La paralización de los proyectos no solo vulnera la seguridad vial y domiciliaria durante las noches, sino que mantiene detenidos espacios de uso comunitario que resultan clave para el desarrollo social de la región.

















