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Staff: El Mañana
Óscar Maydon y Ramón Ayala armaron el verdadero relajo en El Foro con corridos bélicos y acordeones legendarios.
¡Ay, nanita! Se armó el bailongo más pesado de toda la temporada en la Feria Nacional Potosina (Fenapo) 2026, donde el pasado fin de semana la música regional se vistió de gala para juntar el agua y el aceite en un mismo escenario.
Por un lado, el consentido de la chaviza bélica, Óscar Maydon, llegó presumiendo yates, lujos y mucha actitud con su flamante “Rico o Muerto Tour”, dejando a más de uno con la boca abierta y las ganas de arrancar la troca.
Mientras el chamaco de Mexicali ponía a brincar a todo el mundo con sus corridos tumbados y su chamarra de piel, las pantallas gigantes echaban chispas con imágenes de la vida recia que encendieron la euforia juvenil.
Pero la sorpresa gorda llegó cuando el escenario cambió de piel para recibir a una auténtica leyenda viviente: el mismísimo Ramón Ayala y sus inseparables Bravos del Norte, listos para demostrar que el acordeón no pasa de moda.
A sus 80 años de edad, el Rey del Acordeón hizo llorar y cantar a generaciones enteras con joyas musicales como “Un puño de tierra”, uniendo a padres, hijos y abuelos en un coro monumental que cimbró las instalaciones feriales.
Y el fin cerró con broche de oro con los 4 grupos del norte ¡Puro VIVE CHIHUAHUA FEST gente! El Foro rugió con los grupos La Maquinaria Norteña, El Conjunto Fénix, La Fiera de Ojinaga y Los Pescadores del Río Conchos.
Los cuatro grupos cimbraron el escenario con todas sus rolas ante miles de fans que abarrotaron el recinto ferial para poder cantar junto a sus ídolos las canciones que nos hicieron rasperle a la bota y a la garganta.
La mezcla explosiva entre la modernidad bélica y la vieja escuela norteña y el festival de Chihuahua dejó clarito que la feria potosina no escatima en consentir a su público, ofreciendo espectáculos de primer nivel totalmente gratis para toda la raza.
Entre chelas, gritos y mucha nostalgia, este fin de semana quedará grabado en la memoria de los chismosos y amantes de la música como uno de los momentos más épicos de la verbena popular.















